Con las palabras citadas del norteamericano Thomas Jefferson, el grupo Conciencia Interior homenajea a la bandera, su signifocado simbólico y a la memoria de su creador, el criollo Manuel Belgrano.
Y he aquí la cuestión.
Los argentinos somos emocionales: lloraremos con las imágenes conmovedoras que televisa un mundial, con un gorro con los colores de la bandera y una bandera gigantesca en los hombros. Entonces, nos sentimos patriotas, casi gladiadores.
Todo esto no difiere del acostumbramiento desgraciado a los discursos ampulosos y llenos de promesas, a las críticas despiadadas sin propuestas, a las miserias personales de algunos que rapiñan un cargo buscando ser intendente, diputado o senador para seguir trabajando en pos de su propio bienestar (“mejorar sus ingresos, dijo hace poco un intendente”), sin miramientos respecto del bien común.
No menos vergonzante es el populismo barato al que nos venimos acostumbrando (mérito esto de sucesivos gobiernos), y que le hace creer a unos cuantos pseudo instruidos que a alguien le importan los pobres: habría que avisarle sobre este interés al cartonero que conocimos, que además de con sus seis hijos (dos de ellos discapacitados), duerme con el caballo dentro de la casa, para que sus hambrientos vecinos no se lo coman.
Por eso, no hablemos de la bandera, sino de qué es lo que queremos que ella represente: mucho micrófono, descuentos en el supermercado y subsidios, o un perfil más bajo con un poco más de trabajo y de educación.
Entonces, tal vez miraremos menos televisión, pero le habremos hecho un inmenso favor a nuestro vocabulario.
¿Y qué hay de la bandera? ¿Tiene planeado sacarla este 20 de junio o la está guardando para el próximo mundial?
Señores, dejémosla flamear tranquila, y ocupémonos de completarla con algo que nos haga sentir orgullosos...como por ejemplo nuestras acciones, que, sorprendentemente, no tienen que ver con la publicidad...
“Trabajé siempre para mi patria poniendo voluntad, no incertidumbre; método, no desorden; disciplina, no caos; constancia, no improvisación; firmeza, no blandura; magnanimidad, no condescendencia". Manuel Belgrano
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