“Esto pasa por la cabeza”

Juan Pablo Pereyra, referencia ofensiva del cuadro aurinegro, se hace cargo del mal momento del equipo y arriesga una explicación a la seguidilla de goles que se reciben sobre la hora. Además, el santafesino admite que ya se sigue de cerca el problema del bajo promedio.

Es tan preocupante el presente de Almirante Brown en el torneo, que los jugadores se juraron, de ahora en adelante, tomar cada partido como “una final del mundo”. Así se estableció en una charla íntima, profunda, en el vestuario del Fragata Sarmiento, dos días después de la caída contra Unión en Santa Fe.

El punto límite llegó con ese golazo de Sebastián Palacios en la victoria del Tatengue. Otra vez, el Mirasol dejaba puntos en el camino en los minutos finales. Con otro jugador expulsado por una acción violenta (Gastón Giménez; antes, Carballo frente a Sarmiento) y con el promedio de descenso cada vez más desinflado. Además, como para agregarle otro ingrediente más dramático a la situación, Héctor Rivoira abandonó el estadio de Unión en una ambulancia porque le bajó la presión en el segundo tiempo, una circunstancia que lo terminó privando de ver el partido desde el banco de suplentes.

Es el momento de los referentes, entonces. De los futbolistas que acumulan batallas sobre el lomo, de esos que aportan la cuota de mesura en tiempos de hervor. Juan Pablo Pereyra es uno de ellos. Fiel soldado del Chulo, con quien supo festejar un ascenso en Atlético Tucumán, llegó a Isidro Casanova a comienzos de este año con la misión de levantar la mirada de un equipo que ya venía a los tumbos.

¿Por qué el equipo se tira atrás en los segundos tiempos?

Juega mucho lo psicológico. Esto pasa por la cabeza, porque lo hacemos inconscientemente. Desde que arranca la semana, hablamos eso, que no tenemos que meternos atrás. También, lo decimos en la cancha, mientras estamos jugando, pero nos sigue pasando. No creo que sea una falencia física. Esto no es un karma de ahora, de este comienzo de año, es algo que se viene arrastrando desde las primeras fechas del campeonato.

¿Tendrá que ver que la zona del descenso está cada vez más cerca?

Eso se mira y uno está atento. Hoy en día, con Internet y con la televisación de los partidos, podés estar al tanto de todo. Pero somos un grupo de profesionales y estamos acostumbrados a las presiones. Me ha tocado pelear campeonatos y descensos, y es una presión linda, que la tomo con mucha responsabilidad.

¿Pesa que se vayan acercando equipos que parecían estar lejos?

En lo personal, no. Sí, sabemos que jugamos un torneo aparte con los equipos de abajo. Necesitamos un triunfo para ganar confianza. El Chulo siempre nos dice que salgamos a atacar, pero estamos fallando en mantener la concentración. Y, por eso, nos caemos en los complementos.

Las pálidas vienen una tras otra. Hasta tuvieron que ver a Héctor Rivoira yéndose en ambulancia después de la caída en Santa Fe.

Eso es lo peor. Cuando ves a un técnico o a un colega que está mal de salud, te amarga mucho. Espero que se recupere y que no haya sido nada.

¿Están quedando algo aislados los delanteros?

En el primer tiempo contra Unión de Santa Fe, estuvimos más en contacto con (Francisco) Grahl, que es el jugador que nos da juego. Pero, en el complemento, quedamos aislados. Falta que nos asociemos más. No tengo dudas de que este equipo va a andar muy bien. Sé que vamos a salir de este momento complicado.

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