Los tucumanos se lanzaron a comprar armas y municiones para defenderse, ante la ausencia del Estado para brindar seguridad a los ciudadanos.
Largas filas de gente, saliendo hasta las veredas, se observaron en las principales armerías de Tucumán.
Los comerciantes señalaron que "la gente llega desesperada pidiendo armas y proyectiles, aunque en muchos casos por razones legales no podemos venderles, hasta que realicen los trámites pertinentes".
Por las noches, en múltiples zonas los vecinos arman barricadas, con neumáticos, ramas y escombros para protegerse de posibles ataques. Armados con palos, cuchillos y armas de fuego, pasan la madrugada en vela custodiando sus bienes.
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