El capitán Enrique Pérez condujo la motonave en las celebraciones que más tarde se extendieron al hotel Llao Llao.
-Tiene sus complicaciones -advierte el capitan, mientras maniobra el enorme timón que parece arrancado de una película.
-Igual que la ciudad, ¿no? -retruca el periodista y Pérez ríe.
Hace 20 años que es capitán y casi 9 que está al mando del barco más famoso del lago Nahuel Huapi. Conduce diariamente las 207 toneladas hasta la isla Victoria, pero para Pérez hubo desafíos mayores porque es marino mercante y timoneó buques cargueros.
Como si se tratara de un truco, de un recurso artístico, de pronto los espacios de la Modesta Victoria paracen detenidos en el tiempo. Más aún: como si los años, 75 desde su botadura, no hubieran pasado. Por algo más de una hora, antiguos tripulantes, protagonistas de hechos sobresalientes de la ciudad y personajes de Bariloche se mezclaron ayer al caer la tarde con los referentes actuales del mundo económico y social sobre la mítica motonave. El barco insignia del Nahuel Huapi está de festejo y cumple los mismos años que el hotel Llao Llao, donde al caer la noche se hizo la doble celebración.
La Modesta Victoria partió poco después de las 18,30 de Puerto Pañuelo, al pie del hotel Llao Llao con un grupo de invitados a bordo. Navegó las embravecidas aguas del lago hasta la isla Centinela, donde descansan los restos del Perito Moreno, y regresó al punto de partida.
El hotel internacional Llao Llao y la motonave Modesta Victoria son dos iconos para el turismo local. Ambos festejaron sus bodas de diamante con sus mejores galas y decenas de invitados, que navegaron en el barco por el lago Nahuel Huapi para luego recorrer el hotel y disfrutar de un coctel de camaradería.
La historia del hotel y del barco insignia del lago está relacionada con el desarrollo del turismo y también con el patrimonio, ya que ambos fueron declarados patrimonio histórico nacional. Sus imágenes recorrieron el mundo y son referentes de Parques Nacionales en la Patagonia.
Forman parte del proyecto ideado para desarrollar la cordillera patagónica obre la base de tres importantes y decisivos factores: la necesidad política de afirmar la soberanía nacional; el desarrollo de la creada Dirección de Parques Nacionales y el impulso al turismo en la zona austral del país.
Esta política tuvo un activo impulsor, Ezequiel Bustillo, que conoció Bariloche y el Nahuel Huapi, y quedó deslumbrado por el paisaje y las posibilidades de la región. En su cargo de presidente de Parques realizó varias obras emblemáticas para la región (Cerro Catedral, Puerto Blest, Isla Victoria y Bosque de Arrayanes, Iglesia Catedral, Centro Cívico, Puerto Pañuelo) y también el hotel Llao Llao y la Modesta Victoria.
Los brindis que se multiplicaban por los salones y la cubierta hicieron una pausa para rendir tributo a antiguos tripulantes de la Modesta Victoria y algunos personajes claves, como los que en 1958 en pleno incendio del muelle del puerto San Carlos, corrieron a salvar de las llamas a la motinave que ahora los transportaba por el lago. El resto de los barcos se fue con las llamas.
Dos atractivos turísticos
La Modesta Victoria, ahora propiedad de la empresa Turisur, es un legítimo orgullo local y miles de turistas han viajado con ella hacia la Isla Victoria y el Bosque de Arrayanes, el destino natural de la embarcación. Puede transportar hasta 300 personas y su capitán es Enrique Pérez.
El barco luce óptimo mantenimiento y recientemente fue restaurado a su estilo natural, como fue concebido en los años treinta. Cuenta si con modernos motores y todos los actuales equipos de seguridad, así como un confortable servicio.
El barco, de 33 metros de largo, en tres plantas, fue diseñado y construido en Holanda, a pedido de Parques Nacionales, en la década del 30. Llegó a Argentina desarmado y sus piezas fueron transportadas en barco hasta Buenos Aires y luego en tren a Bariloche, donde fue ensamblado y botado al agua a fines de 1938, en un acto al cual concurrió prácticamente toda la gente que habitaba en la ciudad.
Fue bautizada en honor a la pequeña embarcación a vela con la que el teniente Eduardo O'Connor navegó por la zona en diciembre de 1883, que llegó al lago remontando los ríos Río Negro y Limaybariloche.
Durante tres décadas fue operado por Parques Nacionales y luego pasó a la esfera privada. Por sus cubiertas y salones pasaron las más importantes personalidades nacionales e internacionales en viajes de placer, agasajos o encuentros políticos.
El hotel fue diseñado por el arquitecto Alejandro Bustillo y se inauguró oficialmente el 8 de enero de 1938, bajo la administración del Hotel Plaza de Buenos Aires. Al poco tiempo, el 26 de octubre de 1939, un pavoroso incendio lo destruyó. Pero solamente trece meses después, fue nuevamente inaugurado. Luego de la reinauguración su prestigio mundial se consolidó definitivamente y su imagen, al igual que la Modesta Victoria, daría la vuelta al mundo.
Una mala administración y erroneas políticas llevaron al cierre del hotel, en 1975. Durante el período en que estuvo abandonado, sufrió un devastador saqueo que afectaría muebles, equipamiento, revestimientos y materiales diversos.
En 1991 Parques Nacionales lo adjudicó a la empresa Llao Llao Holding SA, que también se encargó de su remodelación y reconstrucción. En 1992 fue adquirido por sus actuales propietarios, Llao Llao SA.
En total el hotel tiene 205 habitaciones y puede albergar unas 450 personas. Recibió varios premios por su calidad y servicios y supo ocupar los primeros lugares en varios ranking del hoteles del mundo.
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