El vice director de Cáritas Diocesana y párroco de la Parroquia Sagrada Familia de Posadas, Alberto Barros, manifestó su preocupación por el flagelo de la droga
El religioso, afirmó que “no hay lugar donde no vaya nuestro equipo y cuando se pregunta cuáles son los problemas más urgentes aparece este tema. No es algo menor y estamos todavía un poco dormidos frente a la gravedad que tiene este tema”. Consideró que si bien hay problemáticas fuertes como el “consumo de alcohol y tabaco” por parte de los jóvenes, “nos falta hablar más claramente sobre drogas como cocaína, marihuana, paco, éxtasis, drogas sintéticas, que las tenemos a la orden del día en la provincia y en cada barrio. Estamos en una provincia caliente y la gran queja de mucha gente es porque no se hace algo. Si todos saben dónde se venden, se sabe en las comisarías, las autoridades saben y uno se pregunta ¿por qué no se hace algo?”.
En tanto, apuntó que “frente a la gravedad de la droga, la gente se pregunta dónde están nuestras autoridades políticas como los poderes Ejecutivo, Legislativo, Judicial y las fuerzas de seguridad, ¿dónde están?. En estos días, hubo noticias de crímenes, como también suicidios ligados a este tema. Están masacrando a nuestros jóvenes con el comercio del narcotráfico y acá hay complicidades enormes”, manifestó. A su vez, indicó que el silencio de algunas autoridades llama la atención, “por ejemplo, el Ministerio de Gobierno, que tendría que ser el primer encargado en combatir la venta de drogas en los barrios, no hablan del tema y las pocas veces que he escuchado al ministro de Gobierno (Jorge Franco), es para decir que no hay problemas de droga en la provincia, que es un problema menor porque en realidad es un lugar de paso”, afirmó.
Destacó que en estos días se pudo observar la cantidad de droga que están decomisando la Prefectura y la Gendarmería, “sabemos muy bien que es un porcentaje menor de lo que realmente pasa. La cantidad de toneladas que se está decomisando es apenas un 10 o un 20 por ciento de lo que en realidad cruza por la provincia, porque hay mucho que va quedando en el camino. Gracias a Dios, cada tanto, hay un operativo donde se detiene gente en los barrios y en el centro vendiendo todo tipo de drogas, así que no somos un lugar de paso, sino una provincia de consumo y cada vez hay más consumo”, remarcó. Consideró además, que “no se hace lo que habría que hacer, no alcanza con la prevención mientras no se combata al narcotráfico, o somos muy inútiles para combatirlo o hay mucha complicidad.
El negocio del narcotráfico es infernal, aparte de ser absolutamente criminal porque mata gente de manera directa o indirecta, de manera rápida o lenta. Es un negocio que necesita de la corrupción, de gente que está enquistada en el poder, en el Estado, en las fuerzas de seguridad, el narcotráfico no funciona sin corrupción. ¿Por qué hay tanto silencio?, ¿por qué hay complicidades?, ¿por qué no se reacciona a tiempo con el drama de la droga?, son preguntas de todos. También, hay un problema de lavado de dinero, en nuestra provincia se lava muchísimo dinero, eso implica una ingeniería financiera que implica a empresas y cuestiones legales. No hay una política de Estado a nivel nacional donde se habla poco y nada y cuando se habla es para quitarse trascendencia e importancia, mientras tanto el tema del narcotráfico se va instalando cada vez más.
Hay un montón de gente ligadas a los carteles colombianos y mexicanos que se instalaron en nuestro país debido a que es un lugar de fácil ingreso y egreso de las drogas, hacia Europa sobre todo, donde más cara se paga la droga. Tenemos tanta corrupción que es facilísimo lavar dinero y mucha gente ligada al narcotráfico vive tranquila en Argentina, por lo que es un lugar donde siguen desembarcando mucha gente ligada a este negocio y nosotros seguimos con los ojos vendados o con muchas complicidades. Cuando nos queramos dar cuanta, ya va a ser tal vez, demasiado tarde”, subrayó.
Por parte del mundo adulto, hay mucha desesperación porque ya no saben qué hacer para evitar que los chicos caigan en las drogas, no saben cómo combatirla porque los chicos tienen fácil acceso, saben dónde se vende, en los kioscos, en las puertas de las escuelas, en los boliches, en los lugares de encuentro y es muy duro para los padres el cuidado de sus hijos ante esta situación. Van a hacer denuncias o piden auxilio y no pasa nada, hay mucha desorientación, tristeza e impotencia, es algo que se puede visualizar en los foros de seguridad donde se quejan de que siempre es lo mismo.
Se quejan por la inacción de las autoridades y mientras tanto los chicos no siempre tienen la capacidad de reaccionar. Detrás del consumo de drogas hay falta de proyectos de vida, falta de ideales y valores. Es algo que tenemos que trabajar mucho más las escuelas, las iglesias y las comunidades, para evitar que la droga esté al alcance de las manos.

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