"Están adornando la casa del vecino y la nuestra está cayendo”

Vivió casi toda su vida bajo el influjo del bandoneón. Le preocupa el avance de la cumbia y sueña con llevar al escenario su cantata de la Batalla de Mbororé
Desde los cuatro años supo que quería tocar el bandoneón. Bastó que descubriera ese instrumento cuadrado en un baile, en su San Javier natal, para que supiera que esa sería la gran pasión de su vida. A los 9 años, se mudó a vivir a Posadas para estudiar música. Es un convencido de que cuando uno desea algo encuentra el camino para hacerlo realidad. Su propia historia es la constatación de que apoyar el talento verdadero siempre vuelve a la comunidad y se multiplica.

Por seis años, que hubiera querido que fueran más, fue becado para estudiar música en Buenos Aires, viajando periódicamente con mucho sacrificio. Hoy, con 80 años, sigue rodeado de partituras y pentagramas, dedicado a contagiar a los jóvenes la misma pasión que atravesó su vida. Viajó doce veces a Europa llevando la música argentina. Cuatro veces le ofrecieron radicarse en otro lugar. Una vez, para enseñar bandoneón en una universidad alemana. Siempre eligió seguir viviendo en Posadas.

Ya jubilado, no piensa retirarse. Habla con preocupación del avance de la cumbia y está dispuesto a darle batalla. Y todavía tiene un sueño por cumplir: quiere llevar al escenario la Cantata a la Batalla de Mbororé de su autoría.

Pertenece a la generación de iconos de la música misionera. ¿Cómo ve la identidad de la música misionera?

El movimiento musical en Misiones está comenzando a surgir. Ya hay muchos más chicos estudiando. Hay academias de músicas en Posadas. Está el Centro del Conocimiento que se está moviendo mucho también. Acá tengo la Escuela de Sadaic con 30 chicos a los que estoy enseñando música e instrumentos. Misiones es una provincia nueva. No podemos pedir más, aunque se podría hacer mucho más. Antes, en mis tiempos de juventud, había más inquietud musical. Había orquestas, cuatro, seis orquestas de muchos músicos, ocho, diez, doce músicos. Los conjuntos de típicas, de jazz y característica, que le llamaban. También había conjuntos chicos de tríos o cuartetos de distintos ritmos musicales. Pero después fue muriendo la gente y no hubo reposición. Hubo un impasse. Ahora recién se está comenzando. Estoy viendo que la juventud se está prodigando más en el estudio de la música.

¿En aquella época era fácil estudiar música?

Había más academias. Unas cuantas. Y después, como todo va cambiando, fue mermando. Había más seriedad. Los chicos se proponían. Hoy la juventud está en otra cosa.

¿En qué está?

Cultural o musicalmente están en otros países y no en el nuestro. Los chicos están adornando la casa del vecino y la nuestra está cayendo. Hoy la juventud está promocionando a Colombia. Donde escuchás, a las 5 de la mañana, cumbia. A las 10, cumbia. A las 12, cumbia. A la noche, terrible. Quiero escuchar a veces una música clásica, un poco de música argentina, tango, una chacarera. No hay nada. Las emisoras no tocan una música argentina. Todo de otro lado. Eso va embruteciendo a nuestro pueblo y está llevando a nuestra juventud y nuestros músicos para otro lado. Y lo nuestro duerme y se pierde. No hay amor a la tierra, como en otros países. Nosotros nos vamos a otro lado. Culpo un poquito a los medios.

Hay 30 chicos que vienen a estudiar con Usted. ¿Qué los trae?

El interés por aprender música. Principalmente son los padres que está apuntalando. Una vez que aprenden más o menos a dominar el instrumento, viene el ritmo que quieran. Yo siempre estoy impulsando a la música argentina.

¿Y cómo le va en ese sentido?

Y…, más o menos. A veces, cuando hacemos el cierre de la escuela, alguno dice, 'bueno y qué cumbia vamos a hacer'. No, cumbia nada, le digo. Y cuando veo el asunto, aflojo: bueno una vamos a tocar. Después el resto todo de acá y de Misiones. Esa es la misión. Pero hay muchos intereses. Nosotros somos colombianos culturalmente. Cruza un auto y chiquichín, chiquichín; cruzas una casa y chiquichín, chiquichín. No hay otra cosa. Antes, el tango, la música argentina estaba en el oído en las personas. Y eso murió.

Antes era el rock

Sí, periódicamente aparece un ritmo. Siempre estamos en la casa del vecino. A mí me gustan todas las músicas. La clásica especialmente, porque educa.

La cumbia en sí misma no es mala.

Hay malas y buenas. Pero que se toquen dos tres y una nuestra. O tres y tres, vamos 50 y 50, no 100 por cien.

¿Y en qué ámbitos está quedando nuestra música misionera?

Se escucha apenas en alguna peña que sale por ahí. Ahí sí hay mucha música argentina, gato, chacarera, cueca, música misionera y algunos tangos. En las peñas predomina la música de nuestro país. Pero saliendo de ahí, en un boliche, si tocan un tango le matan al DJ. ¿Por qué? ¿Cómo no van a bailar un tango, una chacarera? Solamente esa música.

Compongo música misionera, los cinco ritmos musicales: galopa, chotis, polquita rural, gualambao y canción misionera. Son ritmos que están vigentes. Que los músicos de misiones tenemos que dar a conocer a nuestro pueblo.

Más se conoce el chamamé.

Eso por los grandes intereses. Las radios hacen programas de chamamé. Muchos que viven de ese ritmo. Entonces no van a tocar otra cosa. Hay muchas audiciones. Y de misioneros no hay nada. Lo único Fiorino que siempre está con su audición. Después alguna otra que hace música argentina en general.

Música misionera es chamamé para la mayor parte de la gente.

Bueno, porque hay un desconocimiento total. Muchas veces los correntinos me decían: Che ustedes los misioneros están diciendo que el chamamé es de ustedes. Cómo de ustedes. Eso es nuestro. Ahora, que se popularizó en todo el país y afuera también, perfecto. No podemos decir el tango es misionero. No, es porteño. Pero tocamos. Prácticamente en folclorología nadie puede decir esto es auténticamente de acá. Son corrientes folclóricas que vienen de afuera y uno las va adaptando y se van aquerenciando en una tierra. Y con los años va agarrando la forma de ese pueblo y de la gente. Siempre es algo que viene de afuera. Pero después le damos forma, la gente va sintiendo esa necesidad de escuchar esa música. Eso está naciendo acá. Después vamos a ver si queda como música de esta tierra. La galopa está yendo bastante bien. El chotis también y es un ritmo que viene de afuera.

Son muy pocos los músicos que están trabajando en ese movimiento musical misionero, por muchas causas. Porque está viviendo de eso, porque hay influencia de la familia.

Si estas cuestiones no se trabajan en música en la escuela, ¿Dónde va a aprender el chico?

En las escuelas poco y nada. Por lo que sé. Todo lo que sea misionero se tiene que enseñar en las escuelas primarias y secundarias. Tiene que figurar en el programa. Quiénes somos, qué tenemos. Le preguntás a un chico, cuántos son los ritmos misioneros y no saben.

¿Es posible vivir de la música?

Depende. Tiene que ser una figura muy importante para vivir solamente de la música. Siempre el músico está haciendo dos o tres cosas para vivir. Depende también del medio ambiente. En Buenos Aires hay músicos que viven de la música. Son los grandes. Los chicos, los que están comenzando, tienen que escalar. Tienen que trabajar muchos años y ser buenos. Porque en una de esas es un poco mediocre y se va a quedar ahí nomás. Depende del estudio que tenga.

Hay un planteo de las nuevas generaciones de armar un sindicato

Hay músicos que descuidan su vida. Muy bohemios. El músico en sí ya es bohemio, pero hay músicos que dentro de la bohemia, están trabajando para su vejez. Y muchos viven en la miseria. Y buenos músicos. Sin embargo, no hizo nada para subsistir en el día de mañana. Aparte, no se prodigó en el estudio. Porque la música hay que estudiar. Sino, se es mediocre o más o menos. Se debate.

Aquí es bien simple. Un músico tiene derecho autorales, un poco saca por allí. Antes, gané buen dinero cuando había bailes en el Club Social, en el Mitre, en Villa Urquiza, Casa Paraguaya. Tocábamos con una orquesta. Ganaba bastante bien. Eso murió todo. Entonces hay que hacer otras cosas.

Claro cuando la música del baile se escucha grabada y no música en vivo

Sí, comenzó eso y ahí murió todo. Ahora ¿qué conjunto hay acá, qué típica? No hay. Están unos chicos que están haciendo lo otro.

Estudiar mucha cuesta. ¿El que quiere, puede hacerlo?

La Escuela de Música de la provincia es gratis. Depende de la capacidad y si se estudia, después de once doce años se recibe de profesor y entonces puede trabajar de profesor en las escuelas. Puede tener dos o tres o cuatro escuelas que enseña cultura musical. Pero hay que aguantar los doce años. La Escuela de Sadaic es gratis también. Las academias cobran. Ahí estudia el que puede.

O sea que Usted cree que el que quiere ser músico…

El que quiere va contra cualquier adversidad. Va para adelante. Pagando y no pagando. Si no puede pagar y bueno de alguna forma va a estudiar por ahí. En el Centro del Conocimiento tampoco se paga. Ahí hay mucha gente estudiando. Vamos a ver dentro de seis, siete, ocho años, qué sale. Antes no creo. La música, son años. Y también si hay estudio, porque sino muere tocando redonda nomás.

¿Es optimista?

El misionero es bastante desamorado de su tierra. Eso tiene mucho que ver. Que se eduque musicalmente y también teniendo en cuenta su tierra. Pienso que tienen que cambiar las cosas. Porque hoy para formar una orquesta cuesta mucho. Los músicos, los instrumentos. No sé si vamos a llegar a como era antes, que habían seis o siete y orquestas. Había de todo y se trabajaba. Falta el trabajo. Si no hay trabajo, ¿adónde van a tocar?

Ahora quizás por ahí hay algún salón popular

Estudié cuatro años con Ángel Domínguez que era un músico muy bueno que tocaba bandoneón. Desde los cuatro años le robaba el bandoneón a mi hermano. Fui en una fiesta y vi que un hombre tocaba ese instrumentp cuadrado y me gustó eso. Cinco años tendría. Allá en San Javier ya tocaba. Después fui estudiando solo, con mi tío. Calistrato Alvez fue mi tío. Viví con él y estudiaba. Pasando los años estudié cinco casi seis años en Buenos Aires armonía, contrapunto y dirección orquesta.

Con 80 años sigue enseñando

La verdad que no pienso en eso porque voy a pensar: uy, a esta altura sigo, me voy a descansar. Y no voy a hacer más nada. Yo sigo, no sé hasta cuando, pero sigo.

Hice lo que me gustaba. Estoy haciendo lo que me gusta. Sigo para adelante.

¿Un sueño pendiente?

Hace diez años tengo compuesta la Cantata a la Batalla de Mbororé. Está pensada para una orquesta de 40 músicos. Quiero llevarla al escenario, pero hace años que me dicen que no hay fondos. Si no fuera por esa batalla, hoy acá hablaríamos en portugués.z

El perfil

Ricardo Ojeda

Nació en San Javier hace 80 años. Casado, tiene dos hijos y cuatro nietos. Bandoneonista consagrado. Compositor. Dirige la Escuela de Música. Participó en la creación de la Orquesta Folclórica de la Provincia.

Comentá la nota