La cifra se desprende de las ventas que la exportación y la industria informaron al 20 de noviembre a la Dirección de Mercados Agropecuarios, y de la producción final, que se ubicó en 49,5 millones de toneladas. Aseguran que es por falta de alternativas de inversión.
La cifra de soja retenida, surge de las ventas que la exportación y la industria notificaron al 20 de noviembre a la Dirección de Mercados Agropecuarios del Ministerio de Agricultura, y de la producción final, que se ubicó en 49,5 millones de toneladas. No obstante, para la consultora Bein, los productores retienen entre u$s 3.500 y 4.000 millones.
Para los analistas, la aceleración del ritmo de devaluación del peso profundizó ese comportamiento de los grandes agropecuarios. En lo que va del año, el peso se depreció un 24,7% y sigue el ritmo de la inflación que estiman consultores privados.
Para José Frogone, analista del mercado de granos, el productor guarda la oleaginosa porque “a falta de alternativas de inversión, apuesta al valor de su cosecha en dólares.
“El precio (de la soja) está estable en la divisa norteamericana y la devaluación se acelera, por lo que si no hay aplicación para el producto de la venta, se vende sólo cuando se necesita efectivo”.
De igual forma se expresó otro economista, que es de consulta de la presidenta Cristina Fernández. De acuerdo a ese analista, “si la tasa de un plazo fijo es del 20% o menos y la devaluación es mayor, nadie va a liquidar”. Y advirtió que las operaciones entre exportadores y productores por la cosecha futura se están pactando en su gran mayoría con el compromiso de entrega de la mercadería, pero sin definir precio.
Frente a esta coyuntura, en el Palacio de Hacienda trabajarían con las cerealeras en un préstamo por u$s 2.000 millones a cambio de una Letra del Banco Central.
En Economía, además, estiman que los productores perderían dinero porque la soja podría bajar de los actuales u$s 490 por tonelada. Sin embargo, analistas sostienen que la mejor cosecha de Brasil (y también de Argentina) haría bajar los precios, pero no de tal manera que compense la devaluación del peso.
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