Estiman que “ni De Narváez debe tener definido a qué sector le otorgará la candidatura a vice”

Estiman que “ni De Narváez debe tener definido a qué sector le otorgará la candidatura a vice”
Los tiempos apremian para el cierre de listas y los diferentes sectores manifiestan intereses contrapuestos. Francisco De Narváez está en una encrucijada.
Tras celebrar con bombos y platillos el acuerdo con Ricardo Alfonsín, el candidato a gobernador encontró un foco de conflicto precisamente en el frente que menos esperaba: el interno.

La mecha la encendieron sus propias declaraciones respecto al elegido para acompañarlo en la fórmula por la Gobernación. Si bien el panorama parecía estar bastante claro respecto de que el peronismo encabezaría la pelea electoral bonaerense de Unión para el Desarrollo Social -tal el sello del acuerdo con los radicales-, el mismo De Narváez sembró la duda cuando no descartó que su compañero pudiera ser uno de los hombres de Alem.

“El malestar existe entre los justicialistas, quieren un vicegobernador del peronismo, están trabajando para eso y están ejerciendo cierta presión”, le confía a este medio una alta fuente del denarvaísmo.

Sin embargo, desde el propio seno de Unión Celeste y Blanco reconocen que hay un “hermetismo total” respecto de la elección del acompañante en el binomio. “El nombre lo debe tener Francisco y ni siquiera se lo dijo a su círculo más íntimo”, le señala a NOVA un dirigente del espacio que, además, aventura: “Ni siquiera él debe tener definido el sector que deberá ocupar la candidatura”.

De todos modos, las bases denarvaístas creen que el segundo lugar en la fórmula les corresponde “por derecho”. “En la nacional, nosotros nos enteramos por el diario de que Alfonsín había elegido a Javier González Fraga como compañero", reprochan.

Pero el denarvaísmo tiene una explicación ante la complejización en el armado del flamante acuerdo, sobre todo por la presión ejercida desde las bases peronistas. “Los que se van lo hacen porque el cierre de listas no los beneficia”, dicen, aclarando que “la diáspora ideológica ya pasó, la que viene ahora es una diáspora electoral”.

En ese sentido, el ejemplo en la ciudad de Berisso es ilustrativo. Tras la oficialización del acuerdo con Alfonsín, el candidato a intendente por el denarvaísmo, Néstor Juzwa, anunció su incorporación a “Unión Popular”, el frente que comanda Eduardo Duhalde, quizás el último bastión para los justicialistas descontentos con la nueva estrategia urdida entre el “Colorado” y los hombres de Alem.

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