Las feroces lenguas de fuego consumieron motoelevadoras, maquinaria pesada, camiones de gran porte, además de la gran cantidad de mercadería. Uno de los propietarios aseguró que “nadie está preparado para semejante situación”.
Daño irreversible
Uno de los propietarios, el señor Fernando Bermúdez dijo ayer a los medios de comunicación y específicamente a NUEVA RIOJA que “esto es un daño irreversible. Adentro había maquinaria pesada, motoelevadoras, montacargas y un camión de gran porte y de última generación, por lo que aún no se puede estimar cuánto consumieron las llamas”.
En coincidencia con voceros técnicos, el señor Bermúdez indicó que “hay que voltear todo, pasar topadora y dejar el terreno listo para ver si el día de mañana se puede levantar algo” y recordó que todo “se hizo sin ningún apoyo de terceros sino poniendo el lomo todos los días. Esto se levantó todo vendiendo dos kilos de azúcar y dejando uno para seguir. Nos queda mirar para adelante y agradecer que estamos bien y con salud”, indicó.
En torno a la tarea de los servicios de emergencias que actuaron en el lugar, Bermúdez indicó que “hay que preparar lo humano antes que lo técnico, tanto Bomberos como las otras instituciones han hecho lo que han podido con los medios que tuvieron. Hay que tomar consciencia que si esto pasa en algún edificio donde vive gente es para tener cuidado”.
El comercio está asegurado y las cosas que se quemaron también, pero aún no hicieron un balance de las pérdidas, aunque estimaciones señalan que el monto superó los 20 millones de pesos.
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