La obra en cuestión es la renovación del colector centro en su primera parte, que se está haciendo gracias a un desembolso de las arcas nacionales de $2.998.909.
Así, a San Juan le llegó como onda expansiva el fuerte acento que le está poniendo la gestión de Cristina a la obra pública, en una estrategia anticrisis y que, subrayan oficialmente, es una forma de redistribuir la riqueza en medio del conflicto con el campo. Sobre todo en este año electoral, donde con las legislativas el matrimonio presidencial se juega el escalón clave en los distritos provinciales, de cara al 2011.
La obra en cuestión es la renovación del colector centro en su primera parte, que se está haciendo gracias a un desembolso de las arcas nacionales de $2.998.909. Es un proyecto de gran sensibilidad social: a principios de enero todavía se sentía el olor nauseabundo de Sáenz Peña y Colón en Santa Lucía por el colapso del sistema cloacal, y explotó otro foco de contaminación, en San Luis y Las Heras, justo al lado del Parque de Mayo, el pulmón verde de la ciudad. A mediados de enero, en Scalabrini Ortiz y Lateral de Circunvalación surgió un tercer colapso.
Entonces, José Luis Gioja anunció que cambiarían urgente 4.400 metros de cañerías por temor a nuevas roturas en el sistema cloacal, para no lidiar con futuras roturas, rebalses de aguas servidas ni olores, en una obra para beneficiar a la mitad de los usuarios del Gran San Juan. Y luego, llegaron las noticias desde la Rosada: que el Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (ENOHSA) financiará el total de los trabajos, valuados en $13.000.000.


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