El obispo llegó desde la Santa Sede, para participar de la beatificación del Cura Brochero y pidió por la Venerable santiagueña.
Y, en esto puso énfasis, especificó que el papa Francisco promueve la beatificación de esta mujer santiagueña que, en tiempos del Virreinato, tomó el relevo de los jesuitas expulsados y tuvo un rol clave en la vida espiritual de la época.
Después del Cura Brochero, ¿Mama Antula es la próxima beata?
Esperemos que nuestra querida Mama Antula sea nuestra próxima beata, sobre todo porque ella fue esa mujer fuerte que evangelizó nuestras tierras, promoviendo y apoyando los ejercicios espirituales. Creo que le debemos mucho a ella, le debemos en justicia trabajar por su causa. Mama Antula, como el Cura Brochero, es ejemplo de la generosidad en persona, de esas personas, mujeres u hombres, que se llenaron de Dios y dieron todo de sí. Mama Antula es una laica que les puede enseñar a los fieles de hoy en día cómo ayudar a los demás y ser sensible a las necesidades de los demás.
¿Tiene usted la convicción de que lo de Mama Antula seguirá por el camino de Brochero?
Seguramente. En Roma ya está en estudio un presunto milagro de Mama Antula. Espero que sea reconocido a la brevedad de manera que el papa Francisco pueda también él dar la noticia de la próxima beatificación, sobre todo porque María Antonia de San José de Paz y Figueroa es una hija de los jesuitas. La providencia, que ahora ha mandado un Papa jesuita, seguramente está armando algo especial.
¿Hay fecha de reunión de la comisión de médicos para analizar el presunto milagro de Mama Antula?
Va a ser en este semestre. Ella fue la primera mujer laica que evangelizó nuestras tierras.
Con un Papa jesuita, se estén generando estas cosas, ¿son felices coincidencias o causalidades?
Felices coincidencias, causalidades y la mano de Dios. Es la providencia. Y, justamente, Mama Antula fue maestra de providencia. Ella, que organizaba los ejercicios espirituales para tanta gente, nunca le faltó la providencia porque siempre la invocaba. El papa Francisco quiere promover esta causa porque ella estaba muy comprometida con la Orden de los Jesuitas y llevó adelante una obra inmensa en un contexto muy difícil; estamos hablando de fines de 1700 y ella se vino desde Santiago del Estero hasta Buenos Aires, a pie, cuando todo lo jesuita estaba prohibido, para abrir en la Capital del nuevo virreinato esta Casa porque estaba convencida de que los ejercicios ignacianos eran el mejor medio para acercar a la gente a Dios.



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