Es lo que tardarían las tres cuadrillas que trabajan en la actualidad.
Por Mario Minervino/ mminervino@lanueva.com
Tres cuadrillas de obreros reparan, con material producido en la planta de asfalto municipal, unos 60 baches por día. La cantidad es exigua, si se considera el pésimo estado de las calles, y a un ritmo sostenido se necesitarían cuatro años para que no quedara ningún bache.
Los baches siguen ahí, en cada calle, cada vez más profundos y peligrosos. Los de siempre y los nuevos, los que reaparecen y los que se mantienen. De poco sirvió el plan llevado adelante por el municipio apenas comenzó su gestión, contratando a cinco empresas en 4 millones de pesos para que volcaran 1200 toneladas de asfalto en caliente.
El resultado "no fue el esperado" --de acuerdo a los dichos del intendente municipal, Héctor Gay--, desde lo técnico y, sobre todo, porque un elevado porcentaje de baches (nunca precisado desde el municipio) quedó sin reparar.
Hoy los arreglos están exclusivamente en manos del municipio, a partir de la puesta en marcha --luego de un año de estar fuera de operación-- de la planta de asfalto en caliente y de personal y equipamiento propio.
Cada día se vuelcan en las calles unas 14 toneladas de asfalto, cantidad que alcanza para intervenir, de acuerdo a lo que informó Daniel Carbone, subsecretario de mantenimiento, unos 75 baches cada día.
"Es una cantidad estimada, variable de acuerdo a la cuadra en la que intervengamos y el tipo de rotura que encontremos", explicó.
Si bien se trata de mantener una tarea continua, cualquier requerimiento que se tenga --por ejemplo en las últimas semanas de colaborar en los arreglos de la avenida Raúl Alfonsín-- deriva en su suspensión.
Un número desconocido
En 2011 el municipio comenzó un plan de bacheo luego de años sin realizar ese tipo de tarea y contabilizó 73.453 baches. Desde la secretaría de Infraestructura niegan hoy que ese número sea certero --"no sabemos de donde salió", indican--, aunque tampoco tienen una estimación.
Carbone dijo que resultaba "bastante aventurado" estimar una cantidad porque, explicó, "se generan nuevos baches todo el tiempo", como consecuencia del pésimo estado del pavimento, de las pérdidas de agua y de los que no se alcanzan a reparar y son afectados por la lluvia.
Hoy en la calle trabajan, en doble turno, tres cuadrillas de obreros, con un camión tolva que transporta asfalto que debe colocarse en un tiempo determinado para que mantenga su temperatura.
El tipo de intervención es variable de acuerdo al tipo de bache. En algunos casos alcanza con su limpieza, imprimación y bacheo; en otros es necesario realizar un corte de la carpeta o reconstruir la subbase.
Carbone se manifestó se esperanzó en que "si el tiempo acompaña" --esto es: si no llueve--, en unos meses se tendrá un panorama favorable. "Nuestro objetivo es ir atendiendo los pedidos más urgentes y establecer prioridades. Pretendemos de a poco estar a la altura de las circunstancias", señaló.
Más allá de la buena voluntad, de un equipamiento ajustado, de acuerdo a la dimensión del problema, lo cierto es que, aceptando la existencia de 73.453 baches, con un ritmo de reparación de 60 por día, que no lloviera nunca y no se originaran nuevos, se necesitarían 4 años para cubrir todos y cada uno de estos pozos.

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