Con la posible incorporación de un nuevo socio que garantizaría las cabezas de ganado para faena, el Frigorífico Rural podía resurgir tras haber sido golpeado por la crisis que atraviesa la industria en todo el país. Su última faena fue el 8 de julio de este año.
Las perspectivas son buenas para el emprendimiento, que le permitirá resurgir tras meses de aguantar los embates de la crisis de la carne que provocó despidos y cierres de plantas frigoríficas en toda la Región Centro.
Para nuestra ciudad, la reapertura de esta empresa es de suma importancia, al ser la única sala de faena con la que cuenta Gualeguaychú, para abastecer a las parrillas durante la temporada estival y a las carnicerías locales, que hoy se están abasteciendo mayoritariamente de frigoríficos de Buenos Aires y Concepción del Uruguay.
Sin embargo, la nueva sociedad de la empresa deberá hacer frente a deudas con proveedores y consignatarias locales, además de ponerse al día con sus empleados y crear las condiciones para reanudar el servicio de faena a terceros usuarios.
No obstante, la buena noticia es que los 40 empleados, entre operarios y administrativos, podrían volver a sus puestos de trabajo, luego de haber realizado la última faena el 8 de julio.
Durante todo este tiempo el Sindicato de la Carne local junto al delegado gremial de la planta, Juan Torre, comenzaron a golpear puertas en la provincia y el municipio solicitando ayuda financiera en Nación mediante el plan de “Recuperación Productiva de Empresas” que impulsa el Ministerio de Trabajo de la Nación, que subsidia -durante tres o seis meses- con 600 pesos a cada operario, para evitar despidos.
La causa de la crisis
La realidad es que la industria Frigorífica Argentina está atravesando un momento complejo, el cual no es reciente si no que se remonta al 2005 cuando el Gobierno Nacional comenzó a tener más participación en las decisiones sobre las reglas de juego del mercado. Para los empresarios del sector, la industria atraviesa un problema estructural que no genera un escenario previsible para nuevas inversiones y creer más empleo en la cadena cárnica.
Durante estos cinco años, la cantidad de industrias faenadoras se redujo significativamente, primero decayó notablemente en la década de los 90, en donde de 999 establecimientos sobrevivieron 337, por lo cual la disminución fue del 66 por ciento en el país, lo que para nuestra provincia representa una disminución del 40 por ciento.
En esta década se produce una alta concentración de los frigoríficos en manos extranjeras.
Según datos aportados por la Cámara de Industrias Frigoríficas del país en el sector cárnico, durante esteaño, se produjeron despidos, adelantos de vacaciones y reducciones de jornadas laborales que afectaron a 4500 trabajadores del sector.
En tanto otros 1500 operarios tuvieron que ser asistidos con el subsidio de desempleo otorgado por el Ministerio de Trabajo de la Nación a trabajadores despedidos o cesanteados.
Algunos frigoríficos de menor porte, denominados consumeros, quines abastecen al mercado interno, tuvieron que desdoblar el salario en hasta tres pagos para evitar desfinanciarse y mantener así las compras de hacienda de manera regular.
La falta de una política pecuaria a largo plazo y las variables climáticas redujeron el stock ganadero nacional en 9 millones de cabezas. Este hecho comenzó a sentirse en el bolsillo de los consumidores, que comenzarón a remplazar la carne con otros alimentos y el consumo de carne por habitante pasó de 70,3 kilos al año entre enero y abril del 2009 a 56,3 Kg entre enero y abril del 2010, es decir un 20 por ciento menos en el primer semestre del 2010.
Sin embargo el Frigorífico Rural con 25 años en la actividad sobrevivió a todos estos avatares y hoy se encuentra en un ciclo más de crisis que intentará superar.
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