El administrador diocesano llamó a la unión de los riojanos y a enraizar “las raíces del árbol de La Rioja”.
Con la fe que siempre caracteriza a los riojanos, la procesión comenzó a las 8.00, para que pasadas las 11.30, lleguen las Imágenes de San Francisco Solano y el Niño Alcalde a la Iglesia de las Padercitas, para vivir una vez más ese Encuentro, ese Tinkunaco.
En su mensaje a todos los riojanos, el Administrador Diocesano, Monseñor Roberto Rodríguez llamó a los riojanos a profundizar las raíces de la espiritualidad y a seguir el proyecto de Dios.
“Se habla de un momento fundacional de La Rioja, por eso no lo podemos saltar. La historia tiene su memoria, pero también puede tener sus olvidos, entonces esta manifestación de Fe, evita precisamente cualquier olvido, evita que se transforme en cualquier fiesta folklórica vacía, cuando tiene que estar llena de contenido”, dijo que Rodríguez, quien de esta manera encabezó un mensaje de más de 10 minutos, donde definió los lineamientos para que los riojanos profundicen en el mensaje de la Biblia.
“Aquí venimos a homenajear al Niño Alcalde, a San Francisco Solano, a tomar gracia de ellos. Esa es la Fe – Encuentro. Pero ese es el primer escalón. Tiene que ser en Encuentro con Dios y ese encuentro de Dios con nuestros hermanos”, exclamó. Para fundamentar esta postura, Rodríguez citó la parte de la Biblia donde Jesús dijo: “Yo he venido a traer fuego en la Tierra”.
“El fuego puede destruir, pero puede ser un elemento de impulso, de calor, y de ese fuego habla el Señor. No dijo, vengo a destruir, digo que venía a construir con el fuego del Espíritu Santo, que es dinámico, que siguiendo al Padre y al Hijo, viene a nuestros corazones. Es el fuego del amor, es el fuego que comunica, de la vida”, continuó Rodríguez.
“El agua también como el fuego, puede destruir o construir, precisamente el diluvio eran las aguas primordiales, el caos, debido a que la humanidad se había desviado tanto. Pero también el agua puede construir, da vida, riega y fecunda la tierra. El agua del bautismo que purifica con sentido. El agua del Mar Rojo permitió que el pueblo de Israel se liberara de la esclavitud de Egipto y así pasara a la libertad. También es el agua del bautismo, donde renunciamos al pecado, que nos esclaviza y pasamos a la dignidad de los hijos de Dios”, explicó.
Durante su homilía, Rodríguez detalló que en el proyecto de Dios, está presente la división entre los que creen y siguen en el camino de Dios y en los que no lo creen y siguen otro camino.
“Recibimos un proyecto, no uno humano, sino en el camina hacia los cielos y la tierra nueva, sin olvidar el presente, porque en el presente vamos marcando las huellas de los cielos y la tierra nueva. Jesús dijo que vino a traer la división, no es cualquier tipo de división, sino una mucho más profunda, la de la aceptación o no de la propuesta de Cristo”, relató.
“Actualmente el camino más atrayente está en producir, consumir y divertirse. La producción tiene que transformarse en una evolución, en un crecimiento para el bien común. El consumo no es de cualquier cosa, sino un consumo que nos edifique, que sea austero, que vaya a lo que es fundamental. Y la diversión es el momento de la alegría, de la celebración de los logros alcanzados y no celebrar lo vacío de nuestros corazones”, sentenció.
“El proyecto de Dios no se olvida del prójimo, es el que construye la humanidad, no la destruye; ama la vida, no la desprecia; ama la familia, no la destruye; ama la sociedad, no la envilece. Ahí viene la división, donde no estamos de acuerdo, pero el Señor deja en otros lugares del Evangelio la posibilidad de conversión de cambio”, dijo, y explicó que Jesús llegó y trajo la división, pero esa división “no será para siempre”. Todo lo contrario, la división es “para que se junte, para traer la paz”.
“Pidamos que este Encuentro, que recuerda el encuentro fundamental de La Rioja no quede tirado en el olvido, y solamente nos quedemos en el aspecto folklórico, que lo vivamos con espíritu cristiano y que este evento nos lleve a profundizar la fe en nuestras raíces, para que restableciéndola pueda tener el árbol de La Rioja, buenos frutos”, exhortó.
Para ese deseo, Rodríguez citó la frase del poeta argentino Francisco Luis Bernardez, quien dijo que el árbol tiene de florido, de lo que vive de lo sepultado.
“Si el árbol florece, sus raíces están bien plantadas en la tierra y reciben buen riego. La Rioja en todo momento debe recuperar sus raíces para que produzca flor y fruto. A la luz de la historia, que se forjó también con la luz del Evangelio, por tantos misioneros, franciscanos, mercedarios, jesuitas, que frente al depotismo de la conquista, trajeron el verdadero espíritu del Evangelio”, añadió.
Por último pidió la unión del pueblo riojano. “Tiene que impulsar este encuentro a la unión entre nosotros”, finalizó Rodríguez, quien presidió por última vez la misa en honor a San Francisco, puesto que el próximo 7 de septiembre asumirá en el cargo de Obispo de La Rioja, Daniel Colombo.
Sobre la procesión
Alrededor de las 8.00 la procesión salió desde la Iglesia de San Francisco, con las Imágenes de San Francisco y el Niño Alcalde. A su paso cada vez más feligreses se sumaban a la tradicional peregrinación. Bajo el lema “Hoy como ayer llamados a vivir la Fe de Cristo”, se reflexionó sobre el redescubrimiento de la Fe, que precisamente fue lo que exhortó el papa Francisco en su viaje a Río de Janeiro.
Obviamente el momento más emotivo fue la llegada de ambas Imágenes a la Iglesia de las Padercitas, donde un coro entonó las estrofas de la canción al Niño Alcalde.
Cabe resaltar que durante la procesión, estuvo la Banda de Música de la Escuela de San Francisco, que el pasado mes de mayo fue declarada como “Institución Destacada”, bajo ordenanza municipal.
La devoción por San “Pancho” y el Niño Alcalde excede cualquier llamado o sugerencia de una organización
Más allá de lo que se dijo desde la organización, que la gente podía tomar gracias de las Imágenes luego de terminar la misa, lo cierto es que la devoción traspasa todos los esquemas que se pueden tener previsto. Por eso es que apenas llegaron a la Iglesia de las Padercitas, muchos feligreses fueron a tomar gracia, a besar las dos Imágenes, demostrando que la fe está intacta. Para el Obispo esa Fe- Encuentro, debe ser transportada también al encuentro con el prójimo.
Personal de la Provincia y del Municipio estuvieron a cargo del operativo de tránsito
En el lugar, durante todo el día se calcularon que pasaron más de 6500 personas hacia las Padercitas. Por ello es que era de suma importancia brindar un buen servicio a la comunidad. Por encima de cualquier diferencia política, personal de la Provincia y del Municipio estuvieron a cargo de los operativos de tránsito y de seguridad por la enorme procesión que se vivió ayer.
Defensa Civil Provincia, Bomberos Voluntarios, Policía, el 107, Municipio de la Capital (diferentes áreas), Prevención Urbana, CAPE, Comisaría Cuarta, Brigada de Incendios Forestales y también el helicóptero del Ejército Nacional Argentino que está adherido al Plan Nacional de Lucha contra el Fuego estuvieron apostados en el trayecto hacia las Padercitas.
Esto demuestra la magnitud de la procesión y de devoción de un pueblo por este hecho, que traspasa los límites de la religiosidad y se transforma en un hecho social.
Reflexionaron sobre los dichos del Papa
Durante toda la procesión hacia Las Padercitas se reflexionó sobre uno de los llamados que hizo el papa Francisco para redescubrir la Fe. En ese sentido se citaron frases textuales sobre lo que Sumo Pontífice exhortó en su llegada a Brasil, para las Jornadas Mundiales de la Juventud. “Nuestro compromiso es ayudarles a que arda en su corazón el deseo de ser discípulos misioneros de Jesús. Ciertamente, muchos podrían sentirse un poco asustados ante esta invitación, pensando que ser misioneros significa necesariamente abandonar el país, la familia y los amigos. Me acuerdo de mi sueño cuando era joven: ir de misionero al lejano Japón. Pero Dios me mostró que mi tierra de misión estaba mucho más cerca: mi patria. Ayudemos a los jóvenes a darse cuenta de que ser discípulos misioneros es una consecuencia de ser bautizados, es parte esencial del ser cristiano, y que el primer lugar donde se ha de evangelizar es la propia casa, el ambiente de estudio o de trabajo, la familia y los amigos”, dijo en esa ocasión el papa Francisco.
“Ayudemos a nuestros jóvenes a redescubrir el valor y la alegría de la fe, la alegría de ser amados personalmente por Dios, que ha dado a su Hijo Jesús por nuestra salvación. Eduquémoslos a la misión, a salir, a ponerse en marcha. Así ha hecho Jesús con sus discípulos: no los mantuvo pegados a él como una gallina con sus polluelos; los envió. No podemos quedarnos enclaustrados en la parroquia, en nuestra comunidad, cuando tantas personas están esperando el Evangelio. No es un simple abrir la puerta para acoger, sino salir por ella para buscar y encontrar. Pensemos con decisión en la pastoral desde la periferia, comenzando por los que están más alejados, los que no suelen frecuentar la parroquia. También ellos están invitados a la mesa del Señor”, indicó.
“En muchos ambientes se ha abierto paso lamentablemente una cultura de la exclusión, una “cultura del descarte”. No hay lugar para el anciano ni para el hijo no deseado; no hay tiempo para detenerse con aquel pobre a la vera del camino. A veces parece que, para algunos, las relaciones humanas estén reguladas por dos “dogmas”: la eficiencia y el pragmatismo . Queridos obispos, sacerdotes, religiosos y también ustedes, seminaristas que se preparan para el ministerio, tengan el valor de ir contracorriente. No renunciemos a este don de Dios: la única familia de sus hijos. El encuentro y la acogida de todos, la solidaridad y la fraternidad, son los elementos que hacen nuestra civilización verdaderamente humana”, indicó Francisco, aspectos que fueron de reflexión y disparadores para la procesión que se vivió ayer.
“Estamos llamados por Dios, llamados a anunciar el Evangelio y a promover con valentía la cultura del encuentro. Que la Virgen María sea nuestro modelo. En su vida ha dado el “ejemplo de aquel amor de madre que debe animar a todos los que colaboran en la misión apostólica de la Iglesia para engendrar a los hombres a una vida nueva” Que ella sea la Estrella que guía con seguridad nuestros pasos al encuentro del Señor”, concluyó en esa ocasión el papa Francisco. Sus reflexiones se dijeron ayer en la procesión en honor a San Francisco.

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