Estatales: afirman que los salarios de los trabajadores pierden poder adquisitivo

Estatales: afirman que los salarios de los trabajadores pierden poder adquisitivo
Sindicalistas juninenses aseguraron que la inflación “licua” los aumentos salariales y que miles de empleados públicos viven en los límites de la pobreza. Los números oficiales.
Si bien los datos oficiales del INDEC señalan una constante mejora en el poder de compra de los asalariados, el poder adquisitivo de los empleados estatales estaría en franco retroceso.

Al menos esto señala un informe de la consultora Economía & Regiones, en el que se indica, además, que al no registrar las verdaderas subas de precios, las estadísticas oficiales repercuten negativamente en el poder de compra de los trabajadores.

El informe privado destaca que, actualmente, los salarios reales de los trabajadores privados registrados y no registrados se encuentran casi un 60% y un 69% respectivamente por encima del nivel que tenían a principios de 2003.

No obstante, el poder de compra de los trabajadores estatales se ubica un 11% por debajo de enero de ese año. Además, el poder adquisitivo de los empleados estatales se encuentra un 34% por debajo de los niveles existentes durante la salida de la convertibilidad.

Consultado al respecto, el secretario general de ATE Junín, Julio Miguenz, confió en las estadísticas privadas y afirmó: “El poder adquisitivo del trabajador viene cayendo año tras año y cada vez más. La realidad se ve cuando uno va a al supermercado y ve las diferencias que hay entre las góndolas y la canasta básica del INDEC”.

Sin embargo, para el gremialista las subas no sólo se aprecian en los alimentos, sino también en los alquileres, el combustible, los medicamentos y los impuestos, entre otros gastos corrientes.

“Nos quieren hacer creer que los salarios aumentaron hasta un 200 por ciento, pero el costo de vida aumentó por lo menos el doble o el triple. Realmente los sueldos no alcanzan”, sostuvo y detalló que entre los peor remunerados sobresalen los trabajadores municipales y los jubilados estatales.

Por su parte, la titular de UDOCBA Junín, Natalia Alderisi, indicó: “Si tenemos en cuenta que el sueldo mínimo de un docente que recién empieza es de 2.900 pesos, y que un alquiler no baja de los 2.000 pesos, es evidente que los salarios no alcanzan para sobrevivir”.

Para la docente, la canasta básica real “es muy distinta” a la que publica el INDEC, y a sus permanentes aumentos se suman los altos costos de otros productos y servicios de primera necesidad, como el transporte, los alquileres y el material de trabajo que, en el caso de los maestros y profesores, corren por cuenta del trabajador.

“Estamos en el límite de la pobreza. Obviamente, que nos resulta imposible ahorrar, invertir y pensar en irnos de vacaciones a algún lado”, sostuvo.

Datos oficiales

El índice de salarios que elabora mensualmente el INDEC, analiza la evolución de las remuneraciones nominales, tanto del sector privado como del sector público de la economía argentina.

Según la información más reciente, correspondiente a agosto pasado, los salarios (nivel general) crecieron un 25,4% con respecto al mismo mes del año anterior. Estos resultados estuvieron impulsados principalmente por la mejora de los haberes de los trabajadores del sector privado “en negro”, que crecieron un 30% interanual, y del sector privado registrado, cuya expansión alcanzó un 28%.

Del otro lado, el aumento de haberes del sector público muestra un marcado rezago respecto del resto, con un aumento interanual de 14,5%, lo que explica la creciente conflictividad gremial de ese sector.

A fin de conocer la evolución de los salarios en términos reales, es posible contrastar la dinámica de los sueldos con la expansión del costo de vida y así tener una medida del poder adquisitivo de los trabajadores. A priori, mientras que el salario promedio se habría incrementado un 468% en términos nominales entre enero de 2003 y agosto de 2012, los precios habrían aumentado menos de la mitad (un 118%) según el Índice de Precios al Consumidor del INDEC; lo que implica un incremento del poder adquisitivo de los haberes promedio del 161% entre el inicio de 2003 y casi la mitad de este año.

Según el INDEC, este incremento del ingreso real implica que un trabajador puede hoy adquirir más de 2,5 veces la cantidad de bienes y servicios que compraba en el 2003.

Si el análisis se hace por sectores, se observa que -para los datos oficiales- el ingreso de un trabajador no registrado casi que triplica al incremento de precios, lo que implica un incremento del salario real de prácticamente un 200% en el período bajo estudio.

Incluso el salario del sector público parece haberle ganado a la inflación, forjando un aumento del poder adquisitivo del 65%.

De esta forma, la relación salarios e inflación presentada por el INDEC implicaría la redistribución del ingreso más progresiva de la historia en el lapso de tiempo más breve de la que se tenga memoria.

Lo llamativo es que los datos oficiales muestran una mejora en la redistribución del ingreso de aproximadamente un 23%; y dicha mejora está lejos de reflejar el supuesto avance del poder adquisitivo de los salarios (161%) sugerido por los números oficiales.

Por otro lado, este avance del salario real tampoco se refleja en el incremento del PBI por trabajador a precios constantes. El producto (real) por trabajador habría aumentado casi un 50% entre el 2003 y la mitad del 2012 según los números del INDEC.

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