Permite "analizar críticamente la información que recibimos y cómo resolver problemas".
- ND: ¿Existe falencia en el conocimiento científico en las escuelas del país? ¿Cuál es la diferencia con otros países de acuerdo a su experiencia?
- MF: No sé si hablaría de "falencia" en el conocimiento. Lo que sí sabemos es que estamos lejos de alcanzar a gran escala lo que tanto en Argentina como en todo el mundo se propone, como un objetivo clave de la escuela, que es la alfabetización científica. En todo el mundo se habla de alfabetización científica, como un aspecto fundamental de la formación de todo ciudadano, que nos permite no sólo comprender cómo funciona la naturaleza, sino estar mejor parados a la hora de analizar críticamente la información que recibimos y de resolver problemas. Los resultados de diferentes evaluaciones internacionales muestran que la Argentina está en el rango de los países latinoamericanos que, salvo excepciones, tienen desempeños parecidos en las pruebas de ciencias, por lo general bastante debajo de los países asiáticos, a los que les suele ir muy bien en este tipo de evaluaciones o de los del mundo desarrollado en general.
Fomentar la ciencia
- ND: ¿Se puede fomentar el estudio e investigación científico desde los primeros años de escolaridad?
- MF: Por supuesto, y muchas experiencias en el país y en todo el mundo lo demuestran claramente. Personalmente, vengo trabajando en diferentes programas de ciencia para la escuela primaria y es sumamente conmovedor ver cómo los alumnos de primero o segundo grado, que todavía están aprendiendo a leer y a escribir, participan en discusiones sobre qué experimentos son mejores que otros para responder a una pregunta, exploran distintos fenómenos, sacan conclusiones de lo que observan, intercambian sus ideas con otros chicos. El pensamiento científico es algo que se aprende, no se desarrolla espontáneamente. Y "educar" la curiosidad natural de los chicos, desde muy pequeños, hacia modos de pensar más rigurosos y más analíticos.
Fortalecer la enseñanza
- ND: ¿Cuáles son las falencias que ha tenido la enseñanza de las ciencias en las escuelas y cómo puede mejorarse?
- MF: Nuevamente, no sé si hablaría de "falencias", sino de algunos aspectos en los que necesitamos fortalecernos. Uno de ellos tiene que ver con la formación inicial de los docentes en ciencias, que habitualmente es muy corta y centrada en la ciencia como un producto (es decir, un conjunto de cosas que se saben sobre las distintas disciplinas científicas). Este tipo de formación suele dejar de lado a la dimensión de la ciencia como proceso (el cómo se saben esas cosas, qué tiene que ver con el pensamiento científico como objetivo de enseñanza que mencionaba antes). Es esta dimensión de la ciencia la que la hace, creo yo, fascinante como aventura del pensamiento y pienso que es fundamental que empecemos a reorientar los programas de la formación docente en esa dirección. Creo, también, que con la formación inicial no alcanza. Otra condición necesaria para la mejora es la de generar oportunidades de formación continua y acompañamiento en la escuela, que preparen a los docentes para una enseñanza en la que los alumnos dejen de ser solamente consumidores de conocimiento ya acabado, y participen con la guía de los docentes en el proceso de generar nuevas ideas, investigar preguntas y resolver problemas.
- ND: En el país se ha lanzado una línea de becas para que sean más los jóvenes que estudien ingenierías o ciencias, ¿esto se puede incentivar desde el nivel Secundario o Primario?
- MF: Creo que se trata de una línea de becas muy necesaria, porque claramente necesitamos más científicos e ingenieros en el país.
Como decía antes, creo fervientemente en que el estudio de las ciencias se puede estimular desde la escuela primaria y por supuesto esto incluye a la escuela secundaria también.
"Tenemos que pensar en políticas educativas para todas las escuelas"
- ND: ¿Cuál es la realidad de Santiago respecto del conocimiento científico?
- MF: No trabajo específicamente con escuelas de Santiago del Estero, pero sí participo de programas que lo hacen con escuelas de muchas provincias, y los desafíos son similares en todo el país. Creo que tenemos que pensar en políticas educativas que lleven algunas iniciativas que vienen dando resultados (que todavía se implementan como proyectos piloto en provincias) a escalas más grandes que alcancen a todas éstas.
- ND: ¿Es efectivo incentivar a chicos hacia este tipo de conocimientos, a través de las Ferias de la Ciencia, que llegan hasta instancias internacionales?
- MF: Yo diría que depende de cuáles sean los objetivos de las Ferias de Ciencia y cómo se realicen. Es importante que las ferias sean una oportunidad de que los alumnos (todos, no sólo los mejores) muestren lo que están aprendiendo en ciencias. Si se trata de eventos en los que solamente unos pocos exponen un trabajo científico, creo que puede ser interesante para unos pocos chicos muy motivados, pero no resultan una buena estrategia para todos. Por otro lado, las instancias internacionales son importantes para premiar los esfuerzos de los chicos y docentes que dedican mucho tiempo a preparar sus trabajos.
Comentá la nota