Así se manifestaron los integrantes del Club Náutico, quienes recorrieron el embalse con banderas negras en sus barcas para protestar por la contaminación de las aguas provocada por las industrias de la vecina provincia. “Los funcionarios tucumanos no han sido capaces de poner fin al vuelco indiscriminado de vinaza desde los piletones”, dijo Axel Canela Pisoni, titular de la entidad.
EL LIBERAL navegó con los manifestantes por las aguas del embalse Río Hondo, y en la recorrida, el presidente de la entidad de los navegantes, Axel Canela Pisoni comentó que “la finalidad de esta movida es protestar en forma simbólica contra la contaminación y el gran daño ecológico del lago Río Hondo y la cuenca Salí-dulce, esto es de larga data; las personas que vivimos de la pesca y de la cuenca, nos encontramos en una situación de vulnerabilidad total”.
La manifestación de repudio consistió en la exhibición en cada embarcación de banderas negras y la leyenda de SOS con un mensaje directo a los empresarios tucumanos que desechan residuos tóxicos al embalse Río Hondo.
Los nautas decidieron protestar y exigir un ambiente sano y limpio en las 33.000 hectáreas del lago. Decenas de embarcaciones, entre lanchas y veleros, recorrieron el lago formando un cordón a 200 metros de la presa Río Hondo con un fuerte y claro mensaje: “Estamos cansados de la burla de las industrias como de los funcionarios tucumanos, responsables de aplicar una política ambiental que ponga fin al vuelco indiscriminado de vinaza desde piletones como también de residuos tóxicos en los afluentes que alimentan el embalse”, manifestaron los nautas santiagueños.
Sin respuestas
“La provincia de Tucumán no dio hasta el momento ningún tipo de respuestas respecto de las medidas que va a tomar para disminuir el severo daño que está recibiendo el embalse, ésta no es la primera marcha de protesta, hace cinco años hicimos lo mismo con la expectativa de que pudiera cambiar la situación”, se explayó el dirigente náutico.
Más adelante aseguró que la situación se está agravando, y entre los perjuicios mencionó “con una cota de agua muy baja en el lago, por lo que dependemos de las lluvias; la concentración de agentes contaminantes es mucho mayor; las precipitaciones no son abundantes, entonces la contaminación se agrava por los desechos tóxicos que continúan arrojando las industrias de la caña de azúcar, las citrícolas, las papeleras, y los residuos de la ciudad de Tucumán que no tienen ninguna planta de tratamiento, están a cielo abierto, sin olvidarnos de la industria minera”. l
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