Hay un pibe de 16 en la mira. Van tres homicidios en dos semanas.
Plaza Huincul
Asesinaron a quemarropa a un joven que estaba dentro de su auto en la plaza del barrio Otaño y le pegaron cuatro tiros al acompañante, que se salvó de milagro. El presunto autor del crimen es un adolescente de 16 años que está vinculado al homicidio de Walter Painemilla, ocurrido el 9 de febrero.
La víctima fatal es Nicolás Rubilar, de 29 años, que, al igual que Painemilla, estaba enfrentado al grupo del menor que está sindicado como autor de los dos crímenes y a Lucas Montes, de 21, que apareció degollado a la vera de la Ruta Provincial 17 atado de pies y manos el 11 de febrero.
En poco más de dos semanas los bandos que pugnan por el manejo territorial en un sector complejo de Plaza Huincul se han cobrado tres vidas. Para las autoridades, hay una venganza latente.
El asesinato de Rubilar ocurrió el miércoles a las 23.50 frente a la plaza del barrio Otaño, sector que es considerado un campo de batalla para los grupos en pugna.
“Rubilar estaba junto a un amigo sentado dentro del auto, un Palio Weekend, tomando una cerveza, sobre calle Chaco entre Challacó y Antártida Argentina”, confió el comisario Juan Carlos Oliva.
“Por detrás del auto –reveló otra fuente consultada– apareció un agresor que se asomó y le disparó a corta distancia un tiro en el tórax a Rubilar. Después abrió fuego en cuatro o cinco oportunidades contra el acompañante, que se salvó de milagro”.
El joven que salvó su vida, por la velocidad con la que abrió la puerta del auto y se arrojó, recibió un tiro en la clavícula, donde le quedó alojado el proyectil, y tres tiros en la pierna izquierda; dos le impactaron en la zona posterior y uno en la anterior. Todas con orifico de entrada y salida.
Los peritos levantaron en el lugar seis vainas que se corresponderían con un revólver calibre 32. Lo relevado en la escena del crimen se envió a laboratorio para ser cotejado y comparado con las vainas y proyectiles encontrados en el lugar del crimen de Painemilla.
Testigos del homicidio de Rubilar involucrarían al menor de 16 años que se entregó en el crimen de Painemilla. Por ese motivo, ayer se ordenaron una serie de allanamientos pero no hubo detenciones ni se secuestraron armas.
“El pibe de 16 está descontrolado y los padres son parte del mismo grupo. Buscan ser los dueños del territorio”, explicó una fuente bajo reserva.
Es sabido que el control territorial permite manejar droga, armas y pibes con total impunidad. De hecho, el crimen de Painemilla está asociado a una deuda por drogas.
Por estas horas, la causa está en manos de la fiscal Mariza Czjka.
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