"Todo programa o actividad nuclear debe ser conducido de acuerdo con los más altos estándares de la no proliferación y seguridad establecidos por la AIEA", dijo Philip Crowley, vocero del Departamento de Estado norteamericano
Estados Unidos dijo ayer que "seguirá de cerca" el resultado del acuerdo entre Rusia y Venezuela para la construcción de un reactor nuclear en este último país y adelantó que reclamará a ambos que cumplan con los estándares de no proliferación atómica.
Según el portavoz, citado por ANSA, más allá de los eventuales desarrollos de este acuerdo, "Venezuela y Rusia tienen obligaciones internacionales y esperamos que cumplan con ellas".
"Es ciertamente derecho de todo país llevar a cabo un programa de energía nuclear civil -dijo Crowley-, pero con ese derecho también vienen responsabilidades y esperamos que Venezuela, Rusia o cualquier otro país que persiga ese tipo de tecnología esté a la altura de sus obligaciones internacionales".
De todos modos, ante una consulta sobre si preocupa a los Estados Unidos las buenas relaciones entre Moscú y Caracas, el vocero respondió que se trata de "dos países soberanos y tienen el derecho de asociarse con quién sea".
"La relación entre Venezuela y Rusia no es ciertamente nuestra preocupación", indicó el vocero, "pero queremos asegurarnos de que, en este frente nuclear, todas las obligaciones internacionales sean cumplidas".
"Lo último que queremos ver -advirtió el vocero- es que ese tipo de tecnología migre hacia países o grupos que no deberían contar con ella".
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