Se trata del crimen de Roberto Castañeda González, ocurrido hace 23 años. El joven había sido secuestrado y su cuerpo sin vida apareció incinerado en el interior de su camioneta, en Lavalle.
Cerca de 300 mil pesos fijó el Estado provincial para resarcir económicamente a la familia del joven Roberto Castañeda González, asesinado por la policía mendocina en 1989, y para el pago a sus abogados patrocinantes. Este monto fue avalado este miércoles por la Cámara de Diputados local.
La media sanción de este miércoles es para ratificar el decreto 1.792, confeccionado por el Ejecutivo, en donde indemniza "por todo concepto" a la madre de Castañeda González por 210 mil pesos y 65 mil pesos son para los honorarios de los abogados. Ahora la norma deberá ser tratada por el Senado.
Roberto tenía 25 años cuando ese 10 de septiembre de 1989 fue secuestrado y asesinado por efectivos de la Policía de Mendoza y su cuerpo hallado calcinado en la zona conocida como el Pastal, en el departamento de Lavalle, dentro de su camioneta.
Ya en mayo del año pasado la comisión de Derechos Humanos de la ONU sancionó a la Argentina por este caso de gatillo fácil en Mendoza y recomendó al Estado profundizar la investigación del crimen, realizar un juicio justo, reparar a la familia de la víctima y evitar que se vuelvan a producir hechos similares.
Detalles del crimen
El caso Castañeda fue el primero de una lista de ejecuciones, desapariciones y torturas llevadas a cabo por efectivos de la policía mendocina en plena democracia contra distintos ciudadanos locales con y sin antecedentes penales. Quizás el más emblemático haya sido el de la desaparición de Cristian Guardati, ocurrida en 1992 luego de que uniformados lo interceptaran en el barrio La Estanzuela, en Godoy Cruz.
Carlos Varela Álvarez, abogado de la familia Castañeda, recordó alguna vez en una entrevista concedida hace tiempo a Diario UNO que “entre la noche del 8 y la madrugada del 9 de setiembre de 1989 Roberto comió un asado con unos amigos y no volvió nunca más. Esos amigos dicen que vieron un móvil policial siguiendo su camioneta. Al otro día el vehículo de Roberto Castañeda apareció quemado en El Pastal, Lavalle. En el interior se hallaron restos óseos calcinados, entre ellos el cráneo, con evidencia de haber recibido un disparo de bala”.
El letrado había precisado que “esos restos nunca se identificaron por su grado de carbonización y en la escena del crimen se hallaron huellas de borceguíes y una vaina de un proyectil 9 milímetros como los de la policía”.
“Aquellos amigos que lo vieron por última vez y refirieron que la camioneta de Roberto era seguida por un móvil policial, un Renault 12, tiempo después fueron secuestrados por policías, llevados en un móvil hasta Papagayos donde los pusieron en posición de ser ejecutados y les advirtieron de que si no se callaban iban a terminar como Castañeda”, contaba el abogado en aquella oportunidad.
Los móviles del homicidio, hasta el día de hoy, sigue siendo un completo misterio.
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