El edificio ubicado en calle Cervantes y Tucumán de Paraná tiene más de cien años. El viernes pasado parte de la mampostería cayó en el patio en el que juegan los chicos del primer ciclo. Hay aulas clausuradas. La cámara séptica colapsó. Padres, docentes y alumnos exigen medidas.
El viernes pasado parte de la mampostería de la pared del primer piso de la escuela N° 3 Bernardino Rivadavia de Paraná cayó en el patio donde los chicos del primer ciclo comparten sus recreos. Podría haber sido una tragedia, pero afortunadamente nadie se encontraba en el lugar cuando los pedazos de ladrillos cayeron sobre las lajas. Aún así, lo sucedido fue la gota que rebalsó el vaso y la comunidad educativa y los padres de los 470 alumnos decidieron reclamar públicamente una solución al problema estructural del edificio. Vale destacar que en el lugar funcionan además dos escuelas nocturnas por lo que más de 800 personas acuden a la institución a diario.
Los problemas edilicios de la institución educativa no son nuevos. Ya en 2011 las autoridades educativas presentaron un expediente ante la dirección de Arquitectura de Entre Ríos en el cual evidenciaban el gran deterioro de la parte eléctrica.
Pasaron cuatro años y el expediente aún está dando vueltas por vaya a saber que oficina, mientras tanto los problemas estructurales se agudizaron tanto que hoy por hoy la comunidad educativa de la escuela ubicada en calle Cervantes y Tucumán corre peligro en cada jornada educativa.
A simple vista el deterioro estructural es alarmante: paredes descascaradas y atiborradas de humedad, cables pendiendo de los techos, un ascensor inhabilitado con una losa a punto de venirse abajo, pisos hundidos, baños rotos, puertas viejas y otras de mala calidad que alguna vez dieron privacidad a quienes ingresaban a los sanitarios hoy están recostadas a pocos centímetros; en desuso.
A partir del viernes las cintas de clausura impiden el acceso de los niños del primer ciclo a su rincón de juegos, así que ahora todos los chicos se amontonan en un sólo patio. Las barandas que dan al patio clausurado también son inseguras.
En diálogo con UNO Alicia Borghello, directora del establecimiento “Todo está en expediente, viene la arquitecta que está encargada del proyecto, saca fotos, trae planos, pero todo queda en proyecto. Mientras tanto el edificio se está cayendo a pedazos”, indicó.
En el lugar funcionan además dos escuelas nocturnas, la primaria N° 14 Williams Morris y la secundaria N° 24 Maximio Victoria. “Unos 300 alumnos más”, especificó la docente.
La situación es alarmante por eso padres, docentes y alumnos piden soluciones urgentes.
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