"El Estado me abandonó"

Ana María Arroyo, la quilmeña que mantuvo en vilo a todo el país tras haber sufrido una descompesación a bordo de un crucero y cuya internación en Jamaica complicó su vida, habló por FM Sur, contó lo ocurrido y agradeció a quienes la salvaron

"Estamos solos. Somos nada más que un número. El Estado y todos los partidos políticos, cuando tenían que estar presente me abandonaron y yo casi me muero en otro país", así calificó la quilmeña Ana María Arroyo, que hace un mes era trasdada desde Jamaica a la República Argentina, en un estado desesperante, luchando por su vida, tras bajarla de un lujoso crucero por el Caribe.Todavía con "casi una internación domiciliaria", tal como lo calificó la vecina quilmeña, habló de su recuperación luego de estar más de 30 días en coma inducido.

Además, recordó y analizó lo ocurrido durante su padecimiento en Jamaica, por una infección y mala praxis que casi la lleva a perder su vida.Ana María agradeció el trabajo de los medios, y reconoció como fundamental su participación como para que las autoridades se enteren de lo que estaba pasando.Si bien dijo que tiene varias imágenes difusas de lo ocurrido, todavía le parece increíble "toda la movida" que su familia y amigos hicieron para poder conseguir el traslado e internarla en algún nosocomio de Capital Federal, para intentar salvarla.

Durante la entrevista que a principio de esta semana Ana María concedió al programa Ir a Mas de FM Sur (88.9), se mostró molesta por la falta de compromiso y atención que tuvo el Estado, con un caso tan grave como le ocurrió padecer a ella "no tuvimos ayuda de nadie, ni de los partidos políticos, ni del Gobierno. Mi familia se sintió muy sola, los únicos fueron los medios de comunicación, que publicaron lo que pasó y recién allí la empresa de medicina del viajero, envió un avión sanitario para traerme".

En la charla radial, contó los momentos previos a la su descompensación en el Caribe y explicó que al sentirse mal en el barco, consultó a los médicos pero lamentablemente por el idioma no pudieron entender indicaciones y la situación se complicó y fue así que "llegamos a Jamaica y bajo una situación caótica reclamando por mi atención. Nos bajaron esposadas e incluso también a mi hija".

Además contó que tras los primeros síntomas fuertes, y los primeros avisos a los responsables del viaje, nadie tomó cartas en el asunto: "estaban a dos horas de navegación desde Miami y podrían haber hecho el traslado en helicóptero. Sin embargo, nadie tomó la decisión y terminé internada en un lugar desconocido".En cuanto a las prioridades, Ana María explicó que su principal anhelo es ponerse bien y después ver cómo continuarán sus reclamos, "si será vía judicial o no sé qué, pero este no es el momento, primero necesito recuperarme bien".

Finalmente, dijo que cuando se considere que esté bien, vendrá una nueva etapa, que es una cirugía de la vesícula y a patir de allí lograr la recuperación final de este triste recuerdo. "Es cuestión de tiempo…", señaló.

"El agradecimiento es eterno, entre ellos al Sanatorio Finochietto y a todos sus médicos, que se dedicaron más de cinco horas a salvarme la vida y eso no sé cómo puedo devolverlo", comentó una emocionada y luchadora Ana María.

"Tengo una familia de lujo"

"Mis hijas son unas leonas", esa fue la frase con la que trató de resumir la denodada lucha que encarnaron todos los conocidos de Ana María Arroyo para conseguir que su caso se conociera y lograran lo que no pudieron realizar con los pedidos al Estado.

Celeste -su hija- fue la que tuvo que "pelear" con todos para que la atiendan a su mamá, luego viajó su novio y su esposo y hacer que Ana María pudiera dirimir su futuro cerca de su familia en la Argentina.

Mariana -su otra hija- fue quien habló con todos los medios. "Tengo una familia de lujo, amigos de lujo y compañeros de trabajo de lujo. Nunca me había dado cuenta toda la gente que tengo alrededor que me quiere bien", expresó Arroyo.

"Tengo tanto para agradecer que no me van a alcanzar los años de vida para hacerlo", fue otras de las frases emotivas de la vecina quilmeña. Finalmente, también manifestó su reconocimiento al padre Adolfo Bertinelli, de la Iglesia San Jorge de Quilmes, quien la acompañó e hizo extensivas por varios países de latinoamérica la cadena de oraciones para que puede recuperarse y así mucha gente se unió. "Ahora mi misión es ayudar", finalizó Ana María.

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