Un verdadero show de motores y velocidad del Super TC2000, se fusionó con la buena música y el entusiasmo de quienes ocuparon las gradas del Ciudad de La Plata. La competencia la ganó Leonel Pernía.
La tarde fue cayendo y con la pérdida de luz natural y el mayor protagonismo de la iluminación artificial, todo tomó otro color. El circuito, perfectamente presentado, lentamente adoptó el color inconfundible de las huellas de neumáticos y se impregnó del inconfundible olor a combustible que, por lo general, sólo se siente en un autódromo convencional.
Pero esta vez la apuesta de Súper TC2000 fue diferente y el público se enganchó. Es cierto que el clima lejos estuvo de ser el futbolero que por lo general se vive en este estadio, pero aun así las tribunas tuvieron por momentos un papel principal con la invitación de los animadores a jugar un fútbol-tenis en plena recta con los pilotos o para girar una vuelta como invitados en un showcar de la categoría. O alentando a su paso, bien cerca del foso perimetral, a los participantes en plena acción de control de su unidad.
Comentá la nota