Las infracciones labradas más frecuentes que afectan la circulación vehicular no registran multa.
Sobre el mediodía, a tan sólo un poco más de una cuadra de la Plaza Rivadavia, un Audi sin patente aminora el paso, hace marcha atrás, se acomoda y se detiene entre dos señales, aunque una indique parada de ómnibus y la otra prohibido estacionar de 8 a 20 horas.
La escena, que pudo verse en el centro bahiense el jueves en Alsina al 250, lamentablemente no es excepcional: estacionar mal en la vía pública, en sus distintas formas, es una de las faltas más usuales, según los registros de la Guardia Urbana Municipal.
En el último trimestre se labraron 7.589 multas, de las cuales 1.546 (el 20%), fueron por el uso de zonas prohibidas. Hubo también otras 1.054 faltas a conductores por estacionar en sectores reservados, para funcionarios o discapacitados por ejemplo, o paradas de colectivos, en doble fila y sobre la vereda.
Con todas esas situaciones incluidas el total de multas por estacionamiento asciende a 2.600 en el trimestre analizado, el 34 por ciento del total. Y podrían ser más, por aquellas conductas que escapan a los ojos de los inspectores.
Los datos corresponden a los controles hechos a partir del lunes 26 de mayo, cuando se pusieron en marcha las nuevas zonas prohibidas del Programa de Movilidad Sostenible.
Lo que arroja el análisis es que el programa tuvo sólo un efecto inicial: se disparó el incumplimiento de este tipo de infracciones con 555 vehículos sancionados en la primera semana, pero luego los números vuelven a los índices habituales.
Sucede que los problemas para estacionar no son nuevos. Ya en los registros del año pasado, e incluso del anterior, las faltas están entre las más frecuentes.
Atento, pero al celular
La otra infracción más repetida, siempre dentro de aquellas que afectan directamente a la circulación y seguridad del tránsito, es manejar utilizando el teléfono celular, ya sea hablando o con la atención puesta en las alertas que emite la pantalla.
La Guardia Urbana labró 1.337 multas en los últimos tres meses, la mayoría en junio, cuando más infracciones se registraron en general. Representan el 17% del total.
Por último, un 6,8% de las multas fueron a conductores que pasaron el semáforo en rojo, 516 casos.
También hubo 333 controles positivos de alcoholemia y las faltas siempre usuales vinculadas a los papeles exigidos por seguridad, como seguro y licencia, unos 670 casos cada una, 9 por ciento.
Estas son algunas de las tantas imprudencias --las que registra la GUM-- que no colaboran con la seguridad del tránsito en una ciudad que de por sí no tiene condiciones auspiciosas, con un auto cada uno o dos habitantes y gran parte de las actividades concentradas en el centro. Se suman, cada día, todas aquellas maniobras rápidas e imprudentes, que escapan del control formal.
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