Comerciantes del microcentro de la ciudad manifestaron su indignación por lo que consideran un accionar impune y al margen de toda normativa para ejercer lícitamente la profesión.
Dijeron además que mientras ellos debieron recorrer un “vía crucis” para poder habilitar sus respectivos comercios, presentar planos, inscripciones con impuestos al día, municipales, provinciales y nacionales, estudios de factibilidad, esta edificación tiene una construcción antigua y precaria que funciona como oficina con los cables del tendido eléctrico colgando por las paredes. Más aún, un tejido atajado con improvisados postes separa el estacionamiento de la vía pública.
El malestar de los vecinos es mayor aún cuando reciben inspecciones periódicas por parte de la municipalidad exigiéndoles a “pies puntillas” todo lo normado pero que sin embargo no han labrado una sola acta de infracción a este estacionamiento puesto que según consideran ellos “parece que los inspectores no ven o no quieren ver por alguna extraña razón que ese lugar no puede estar funcionando como lo hace”.
--Colgados de la luz
Si faltaba una gota para rebalsar lo irregular de la situación, el “playón” devenido en estacionamiento se encuentra “colgado” de manera grotesca del tendido eléctrico y en el lugar donde debería estar el medidor, solo hay un cable negro que de manera evidente deja al descubierto el robo de energía eléctrica.
La pregunta del millón es ¿Como los funcionarios municipales e inspectores de REFSA, tan severos y estrictos con los comerciantes del microcentro no han podido observar lo que todo el mundo ve?
¿Que extraña influencia ejerce este lugar o sus dueños en quienes deben velar mínimamente por la seguridad de los ciudadanos?
Uno de los comerciantes de la cuadra expresó, “Las inspecciones están, de la municipalidad vienen periódicamente, las boletas de luz llegan regularmente pero cuando vos le decís “¿Che no fueron al estacionamiento que hace meses funciona en Belgrano al 500?” se hacen los “osos” y es evidente que también hacen la vista gorda porque sino ese lugar no podría estar funcionando un minuto más”.
La cuestión lleva meses y ocurre en pleno centro comercial de la ciudad.
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