Sin que esté reglamentado, desde mediados de diciembre y hasta Reyes los conductores estacionan a la vera izquierda porque tácitamente está permitido. La situación responde al clamor de los comerciantes que consideran que al ofrecer más comodidades a los clientes, aumentan sus ventas. Entonces, los inspectores brillan por su ausencia. Lo sufren los automovilistas que tardan más para atravesar la zona comercial.
No es nuevo el dato, ya que en años anteriores sucedió lo mismo, pero lo llamativo es que no hay ninguna reglamentación escrita que permita esta irregularidad, nada emanado de la esfera legislativa, ni ordenanza, ni resolución ni decreto del Ejecutivo. Sólo el clamor de los comerciantes, que consideran que por la falta de lugares para estacionar ellos podrían perder ventas, hace que las autoridades municipales hagan la “vista gorda” durante 20 días, haciendo desaparecer inspectores, patrullitas y grúas de la zona comercial, poniendo bajo la alfombra durante ese lapso los argumentos que rigen para el resto del año.
Así todos parecen felices: los comerciantes porque se “salen con la suya”, los conductores que pueden aparcar si es posible adentro del local al que van a comprar, y los inspectores, que no deben lidiar con nadie. Pero hay un gran perdedor de esta batalla, que es el sentido común.
Hacer este tipo de excepciones es, en cierto modo, dar la razón a quienes reclaman que la medida se aplique durante todo el año. Porque si en la época de mayor afluencia de autos es posible estacionar en ambas manos, ¿por qué no hacerlo cuando las unidades circulando son menos?
Como contrapartida se sienten afectados los conductores que, inevitablemente, tienen que pasar por las calles del Centro y en la mayoría de los casos sufren atascamientos, porque los autos circulan de a uno por vez y deben esperar más de un turno para atravesar un semáforo (especialmente complica en San Nicolás Norte en su tramo hacia Avenida de Mayo y en 25 de Mayo hacia su cruce con Mitre, esquinas que ofrecen una bifurcación que no puede ser anticipada). En el tope de afectados están los remiseros, que tardan mucho más de lo normal para entrar o salir de la zona comercial y, de esa manera, sufren pérdidas en sus bolsillos, porque para ellos perder tiempo es sinónimo de perder viajes.
En este análisis no se puede soslayar la parte de los comerciantes, que aseguran que esos 15 ó 20 vehículos más estacionados por cuadra significan una comodidad al potencial cliente que se ve reflejada en las ventas. Es una realidad incontrastable contra la que es difícil manifestarse, porque una ciudad en desarrollo también debe atender al sector comercial, brindándole las mejores condiciones para su progreso.
Un tema de años
El asunto, que no es nuevo y que fue muchas veces tratado por comerciantes y autoridades, aún no tiene una solución de fondo, la que evidentemente se hace muy difícil hallar. Por el momento, lo más cómodo parece ser la vía de la excepción en determinadas circunstancias (en este caso para las Fiestas, a costa de incurrir en un doble mensaje), dejado a unos contentos y a otros tantos disconformes.
Uno de los argumentos que se esgrimieron desde el Municipio cuando a mediados de 2013 un grupo de comerciantes volvió a la carga con un proyecto para que se pudiera estacionar en las dos manos, fue que ante una emergencia no podrían circular los vehículos de bomberos o las ambulancias. La pregunta es ¿qué hubiese pasado si en estos días de “excepción” había una emergencia?
Cuestión de idiosincrasia
Visto que las calles no se pueden ensanchar, que los automotores en circulación cada vez son más y que las playas de estacionamiento no son fáciles de armar por falta de terrenos aptos en la zona céntrica, cabe preguntar si el problema de fondo no lo generan los conductores con las viejas y malas costumbres de pueblo, en este caso de estacionar frente al lugar al que se visita, en vez de hacerlo a una, dos o cinco cuadras, como lo hace cuando acude a otra ciudad, por ejemplo Buenos Aires, Rosario o La Plata. Y es más, por lo general cuando se asiste en automóvil particular a otra localidad, el rodado es aparcado en un estacionamiento y se abona un precio por hora que en Pergamino muchos se resisten a pagar.
La falta de playas de estacionamiento es otra de las falencias de la estructura urbana de nuestra ciudad y, en consecuencia, un argumento para los que siguen pretendiendo estacionar siempre cerca del lugar al que piensan ir. No obstante, abrieron estacionamientos, tal vez no en la medida que el mercado lo requiera, pero al fin van surgiendo algunos espacios.
Pero mientras tanto, la solución la tienen que dar los ciudadanos, la gente que llega al Centro con su automóvil. Quienes viven en la zona céntrica deben evitar sacar el auto para hacer cinco cuadras, y los que vienen desde lejos podrían estacionar cerca del Centro –el barrio Acevedo, por ejemplo, está a escasas cuatro cuadras del corazón comercial de la ciudad y siempre dispone de espacios y sin costo- y no en las puertas del local o la oficina a la que tiene que asistir.
De ese modo se podría dar salida a un problema que desde hace años está trabado en una puja estéril, en la cual se generan antipatías y reproches entre comerciantes y autoridades, entre inspectores y conductores y también entre agentes del tránsito y los comerciantes, fundamentalmente cuando la grúa se lleva el auto de un cliente.
Conciencia ciudadana
La aplicación de la mano dura en materia de tránsito para algunos es la salida, pero no es lo más aconsejable; las excepciones –como en el caso que nos ocupa- no son más que un parche que carece de consistencia. Generar conciencia ciudadana se ha vuelto una tarea muy difícil, pero parece ser la mejor salida para éste y otros problemas que nos aquejan como sociedad. Las autoridades deben ofrecer las pautas y los ciudadanos ir adoptándolas. De lo contrario seguirán las peleas infructuosas y aparecerán las soluciones mágicas que hoy satisfacen a unos y mañana dejan contentos a otros, pero de esa manera nunca se logra convivir en sana y duradera armonía.
Algunos vecinos y su opinión
Susana Pérez Dalix
“Me parece positivo que se pueda continuar con el sistema de estacionamiento en doble mano, no le encuentro nada negativo. El comerciante y nosotros, los clientes, nos vemos beneficiados. Vivo cerca de San Nicolás Norte y como vecina puedo decir que también para aquellos que tenemos casa en esa zona es un aliciente llegar y encontrar un lugar y dejar el auto, de lo contrario tenés que entrar y salir del garage continuamente”.
Juana Donza
“En esta época del año como potencial clienta de algunos de los locales del centro es bueno, no puedo opinar con mayor profundidad para el resto de los días teniendo en cuenta la presencia de transportes grandes y sus posibles problemas. En caso de que no perjudique el tránsito me parecería bien debido a que Pergamino no cuenta con la cantidad de cocheras necesarias para el parque automotor actual”.
Para los remiseros se pierde mucho tiempo
Sabido es que nuestra ciudad cuenta con una importante cantidad de agencia de remises en diferentes puntos, cuyos vehículos en su totalidad acuden al Centro en algún momento del día. Estamos hablando de alrededor de 400 vehículos.
Los choferes suelen pasar varias horas transitando las arterias de los diferentes barrios, aunque la mayoría de sus viajes comienzan o terminan en el radio céntrico, es por eso que LA OPINION consultó a cuatro remiseros para conocer sus pensamientos sobre el estacionamiento en doble mano.
César Sceglio
“Me parece incorrecto que la gente estacione de esa manera, debido a que existe una normativa que prohibe la forma de dejar los autos. El parque automotor de Pergamino ha aumentado demasiado en los últimos años y ese sistema -doble estacionamiento-entorpece la circulación y pone en peligro al peatón, que también debe comenzar a respetar los lugares por donde debe cruzar la calle.
“A los remiseros nos perjudica porque no podemos brindar un servicio adecuado, teniendo en cuenta que es imposible circular con la fluidez necesaria para llegar a tiempo con nuestros pasajeros. Generalmente somos blanco fácil de las inspecciones de tránsito, cuando el 80 por ciento de los pergaminenses, de una u otra manera, está en infracción. Normalmente estamos muchas más horas en la calle que un ciudadano común y podemos opinar con fundamento: el estacionamiento en doble mano no es bueno”.
Guillermo Saavedra
“El estacionamiento en doble mano nos trajo muchos problemas a nuestro sector, uno de los más importantes es que no contamos con lugar para ascenso y descenso de pasajeros, esto trae aparejado que los clientes de remis se enojen muchas veces con el chofer y nosotros no tenemos la solución. Además y como si esto fuera poco transitar algunas calles en ciertos horarios se hace lento y cansador.
“Seguramente se van a incrementar los accidentes debido a que tenemos que parar en el medio de la calle. Días pasados una moto al intentar pasar por el espacio que queda entre los autos, me rompió el espejo y se fue. Me opongo rotundamente al sistema que se implementó en las últimas dos o tres semanas”.
José Barbati
“En las horas pico es imposible transitar por las calles del centro. No podemos brindarles un servicio adecuado a nuestros pasajeros teniendo en cuenta las dificultades para estacionar y también en ascenso y descenso. En San Nicolás Norte podría haber un lugar predeterminado para los remises y de esa forma todo sería mucho más fácil. Personalmente estoy en contra del estacionamiento en doble mano en las calles más importantes de la ciudad”.
Fabián González
“Nos trajo muchos inconvenientes a aquellos que trabajamos como remiseros. Estamos en la calle constantemente y en estas últimas semanas era casi imposible transitar. El chofer pone lo mejor de sí, pero con tantos autos y poco espacio es imposible desarrollar las tareas como quisiéramos.
Para dar la vuelta desde Pueyrredón y 9 de Julio hasta Merced y Avenida de Mayo tenemos 15 minutos en hora pico y eso nos resta un tiempo enorme en el total del día para poder hacer una mayor cantidad de viajes. La mayoría de los remiseros estamos en contra, el tránsito de Pergamino atraviesa una gran crisis y en esta época del año queda más reflejada. Las motos no respetan las normas y cuando algo sucede la culpa siempre la tiene el remisero. Creo que se deben dejar de lado los intereses personales y de esa manera vamos a poder manejar más tranquilos y se evitarían muchos accidentes”.
Comerciantes, los grandes beneficiados por la medida
El estacionamiento en doble mano en el radio céntrico que se instrumenta cada año en el período de las Fiestas tiene a los comerciantes locales entre los principales beneficiados por la medida. Testimonios recogidos por LA OPINION muestran posturas a favor de extender la iniciativa.
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