Propietarios de comercios céntricos manifestaron su disconformismo ante funcionarios municipales, quienes prometieron tomar debida nota de las quejas por la merma en las ventas ante las nuevas medidas de tránsito.
Enojos, críticas, sonrisas, gritos, aplausos, indiferencia y ofensas. Entre esos estados pasó ayer por la mañana la reunión entre funcionarios y comerciantes del centro de la ciudad que terminó con una promesa de la Municipalidad de tomar las quejas y rever alguna medida sobre el nuevo esquema de estacionamiento.
“En tres o cuatro días vamos a analizarlo y diremos. Puede ser una respuesta buena para ustedes o mala. Pero estamos convencidos de que lo que hacemos lo hacemos para mejorar el tránsito”, expuso el secretario de Gobierno, Fabián Lliteras, ante más de veinte representantes de negocios céntricos.
Carniceros, panaderos, dueños de locales de ropa, de comidas y hasta de inmobiliarias se presentaron ante el funcionario y la Comisión de Tránsito del Concejo Deliberante para oponerse a los nuevos espacios de “prohibido estacionar” que dominan el micro y macrocentro.
Eran todos contra el secretario de Gobierno.
Pese a tener al lado a otros funcionarios de Tránsito, era Lliteras quien recibía las consultas y quejas y las respondía.
De hecho, recibió algunas críticas de concejales que participaron de las charlas para la creación de la ordenanza que hoy está en el ojo de la tormenta y que en aquel momento no objetaron demasiado.
El titular de la Cámara de Comercio, Martín Garmendia, fue el primero que tomó la palabra y mostró la preocupación del sector .
“Recibimos a personas sumamente enojadas por lo que les pasa a sus clientes. No sé si queremos que le den marcha atrás por completo, pero sí que lo apliquen gradualmente o ver en qué calles se puede volver al estado anterior”, comenzó.
Lliteras, con murmullos de fondo, respondió: “Todo fue realizado por profesionales que analizaron los principales problemas que tenía la ciudad, teniendo en cuenta la tendencia mundial”.
Reconociendo que es imposible dar marcha atrás en todo, el funcionario dijo: “No queremos confrontar ni que sientan que la decisión tiene por objetivo perjudicarlos”.
Uno de los comerciantes agarró un micrófono y expuso un problema del que se quejaron varios vecinos: “Hay pinturerías y lugares donde se bajan cosas pesadas y pediatras, por ejemplo, ¿qué tenemos que bajar a los chicos enfermos y hacerlos caminar 4 cuadras?”.
En ese sentido, opinó que “no cuestionamos los estudios, pero a esos análisis se les opone claramente la fuerza de la realidad”.
Cuando tomaron la palabra concejales como Raúl Woscoff (Integración Ciudadana), Manuel Mendoza (FAP) y Aloma Sartor (UCR), el secretario se limitó a recordar que los cambios en el tránsito fueron aprobados en el CD y el expediente se analizó ahí durante más de 1 año.
Lliteras se cruzó con la edil radical que terminó con indiferencia del funcionario mientras ella exponía.
“Me someto a las preguntas de los vecinos, no de los que buscan sacar rédito político”, contó el funcionario.
Momento duro
Lliteras sostuvo en un momento que no había “solidaridad” entre los comerciantes, ya que han habido aumentos en cocheras que van del 50 al 70 por ciento. Ahí Garmendia explotó y, gritando, le dijo que no le iba a permitir la expresión.
Un rato después, el titular de la Cámara de Comercios expuso: “No seamos soberbios, hay que mejorar en lo que se ha equivocado. Dejemos de hacer prueba y error”.



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