En el marco del II Congreso Bioquímico Bonaerense que tiene lugar en Mar del Plata, el científico argentino, Héctor D’Antoni, se refirió a la cuestionada energía nuclear, al cambio climático, a la basura y al emisario submarino
Antes de su alocución, el científico se refirió a los recientes hechos ocurridos en Japón y a la realidad cambiante del planeta, sea esta por causas naturales o como consecuencia de la actividad humana.
En relación al terremoto de magnitud 9,0 y posterior tsunami del pasado 11 de marzo, que creó olas de hasta 10 metros en el país asiático, el destacado profesional manifestó que “en ese caso no se puede hacer nada” y argumentó: “El Universo se formó, creemos, a partir de una gran explosión y nosotros somos una de esas partículas que se surgieron de la misma, y que viajan en el tiempo. Las partículas sufren una historia propia porque algunas son incandescentes, a las que se le llaman estrellas (nuestro sol), y otras como el planeta Tierra tienen un núcleo central rodeado por un manto y una corteza. La misma está fracturada y los continentes viajan, se chocan, se separan, se crean océanos. Entonces, lo que sucedió en Japón es un desplazamiento grande de la placa pacífica y tuvo tal importancia, que el país se movió 15 centímetros hacía el lado de Norteamérica, un desplazamiento enorme”.
En ese aspecto agregó que hay que pensar que el planeta “tiene dinámica que porque es un planeta vivo y su corteza se mueve” . Y señaló que, evidentemente, esto está fuera del alcance humano.
Acerca de las consecuencias que acarreó el movimiento sísmico sobre las plantas nucleares en Japón, sostuvo que lo menos que puede decirse es que fue “un llamado de atención”. “El problema con la energía nuclear es que, desde un punto de vista estrictamente científico, no emocional ni partidista, la eficiencia que tiene la extracción de energía de esta manera es fenomenal, no hay comparación posible. Creo que las plantas japonesas estaban muy bien hechas pero la violencia del movimiento sísmico fue más allá de lo previsto. No había experiencia al respecto. Por más que los asiáticos hayan hecho muy bien los deberes en cuanto a seguridad, este terremoto fue de una exigencia tremenda”.
D’Antoni opinó que si las centrales nucleares están bien hechas, si están suficientemente lejos de fallas activas y tienen un mantenimiento regular y un plan de emergencia que funcione, todavía siguen siendo atractivas.
“Seguramente la gente de Greenpeace estaría muy enojada con el comentario, pero lo cierto es que es imbatible en términos de eficiencia. Obviamente el tema es muy grave, hace veinticinco años que pasó lo de Chernóbil y todavía quedan consecuencias. Los japoneses han tomado cartas en el asunto inmediatamente, creo también que se ha aprendido de lo sucedido en Chernóbil y se han tomado recaudos”, señaló.
En cuanto a lo que cree que sí tiene la responsabilidad el humano, el científico de la NASA nombró a la posibilidad de hacer frenar el calentamiento y a un tema que considera “importantísimo”: ¿como manejar la basura?.
En cuanto a esto último, el profesional manifestó su preocupación ya que considera que “es impresionante que haya países, y en parte el nuestro, que no reciclen”.
“Uno ve que en los botes de basura hay de todo, botellas, zapatos, aparatos de radio, lo cual es un disparate. Los cementerios de productos cibernéticos son horrorosos, porque encima esa bazofia dura y dura, y no hay planes eficaces de reciclado de alcance universal. Es un tema muy serio, como el de las bolsitas de supermercado” cuyo valor de compra es entre siete y diez veces menor que el de su reciclado, expresó.
Sobre lo que incide directamente en el cambio climático, D’Antoni explicó que deben producirse modificaciones en el comportamiento de la gente y su conducta con respecto al prójimo. Al respecto ejemplificó: “Si yo me compro un auto grande, importante, consume combustible como loco, y produce cantidad de dióxido de carbono que va derecho a la atmósfera y genera efecto invernadero. Si es vez de crear estos autos poderosos como metáforas del poder que quisiéramos tener y usamos vehículos conmensurados con las necesidades de su uso, haríamos menos daños y contribuiríamos al bien común. Por qué tenemos calentamiento global, precisamente porque no controlamos los factores que lo generan”.
Justamente, al respecto de lo que tiene que ver con la contaminación, puso en evidencia algo que pasa en Mar del Plata, y también en otras tantas partes del mundo. “El otro día vi por Internet una foto de la ciudad y en la verdadera zona de playa, por debajo del relleno, había varias bolsas blancas de basuras bien ataditas que había traído la marea. Quiere decir que alguien las tiró al mar. Es que se piensa que se puede arrojar cualquier cosa al mar y que y no pasa nada, que so no tiene consecuencias. Qué sabemos del enriquecimiento en sustancias nocivas, qué sabemos de los efluentes cloacales...”
En tal sentido, D´Antoni no obvio tocar el tema de la actual planta de tratamientos de afluentes y aunque reconoció que en esta visita a la ciudad todavía no pasó por el norte de Parque Camet, donde su ubica la misma, sostuvo que “una estación de procesamiento de material cloacal que huele mal, no funciona correctamente”. Además expresó: “Si eso pasa hay que resolverlo. El emisario es una solución limitada porque si funciona, usted manda los efluentes al mar profundo y presuntamente las aguas están menos activas, hay menos remoción, etc., pero cuando se rompe el emisario los efluentes cloacales se distribuyen por las costas y afecta directamente al plancton, a la nutrición de los peces, a la economía y a la calidad turística de nuestra ciudad”.
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