Ruiz remarcó la necesidad de que la Universidad sea protagonista de las problemáticas centrales de la sociedad. Aseguró que hoy tiene un rol pasivo
Con un fuerte discurso de reivindicación laboral de los trabajadores y de la necesidad de implementar reformas importantes en el sistema de educación superior, el candidato de la oposición expuso su mirada sobre temas centrales de la agenda universitaria en una entrevista con PUNTAL, la última antes de la apertura de las urnas.
¿Cuál es la relación de la Universidad y la región hoy y cuál debería ser?
Tiene un impacto cultural en términos de formación muy alto y de presencia cultural como lugar de densidad cultural. Lo que nos preocupa es el estilo de esta conducción institucional que hace que la Universidad pierda voz pública. En momentos y en temas en los que debería tener fuerte presencia y convocar al debate la conducción institucional está ausente. Ponemos como ejemplo la ley de medios donde se podría haber convocado al conjunto de los comunicadores de Río Cuarto; también en la reforma de la ley provincial de educación donde estuvo ausente y fueron los estudiantes secundarios los que pusieron la voz crítica.
¿Y la ley de bosques?
Eso fue una propuesta que nosotros acercamos al Consejo Superior y lo que hubo fue un pedido a la Justicia, pero nuevamente la conducción institucional no convocó al conjunto de las organizaciones de la provincia que motorizaban las críticas a la ley. En el caso del pronunciamiento por las mineras hubo un pronunciamiento formal y deja afuera a los actores reales.
¿Y los fondos rechazados de La Alumbrera?
Ahí, las organizaciones de Río Cuarto piden que se rechacen los fondos. Se hace eso, pero no se convoca al debate sobre el problema de la megaminería. Entonces la Universidad que tiene el recurso intelectual para poder pensar los modelos de producción podría haber convocado desde su conducción haber invitado a las organizaciones que denuncian la degradación ambiental que la megaminería provoca. Debería producir documentos, algo muProxy-Connection: keep-alive Cache-Control: max-age=0 importante, pero trabajando con los sujetos reales. Hoy hay más debate fuera de la Universidad y dentro, en los equipos de trabajo. Falta el lugar de densidad política que es la conducción de la Universidad. No alcanza con firmar un protocolo de proyecto estratégico del Gran Río Cuarto y la zona sur, hay que poner en marcha un dispositivo para que las organizaciones, los sujetos sociales, la institucionalidad como intendencias y concejos deliberantes participen plenamente de la construcción del diseño de un proyecto estratégico. La Universidad debería tener presencia en el terreno barrial, en las escuelas, en la problemática de la salud pública.
¿Y las prácticas sociocomunitarias que están en marcha?
Eso es la incorporación al currículum de la práctica. Es una idea interesante, pero nos interesaría que se organizaran en torno de problemas. Hay que cambiar el concepto clásico de extensión donde la Universidad sale a la sociedad, como si estuviera fuera de ella, y lo hace como portadora de un saber científico descalificando los saberes que tiene la gente.
¿Hay competencia de las universidades o institutos privados?
Creció la oferta privada en los últimos 20 años a partir de la ley de educación superior de los ‘90. Creo que la Universidad no tiene por qué pensar su estructura curricular en función de lo que puede implicar como competencia el sector privado. La lógica empresarial que tiene el sector privado no puede ingresar a la Universidad, que tiene un sentido profundamente público. Por eso tiene que reforzar los espacios públicos y mirar hacia ahí.
La cantidad de ingresantes y de egresados sigue siendo una problemática irresuelta, ¿qué mirada tiene sobre esto?
Hay repitencia en los primeros años y en eso hay que ver qué está pasando con el escenario educativo en el nivel medio. Si ahí hay desarticulación, seguramente que cuando el estudiante ingresa a la Universidad, el tipo de escenario cultural con el que se encuentra, el tipo de contenidos, de diseño curricular se le aparece como un mundo nuevo. Y ese choque es lo que provoca, sin articulación, el desgranamiento y repitencia. Es clave poder pensarlo y hacerlo con los docentes del nivel medio y los estudiantes. Este es un problema de la universidad argentina: la poca matriculación. Hay que ponerse a estudiar el conjunto de las causas del desgranamiento. Otras hipótesis son las condiciones socioeconómicas y junto a eso las insuficientes becas del sistema. Los hijos de los trabajadores hoy quedan excluidos porque muchos no finalizan el nivel medio. Ni hablar de los sectores más empobrecidos.
¿Qué opinión tiene sobre los niveles salariales de los trabajadores universitarios?
En el sector no docente hay un reclamo muy fuerte que es el 82% móvil y creemos que el CIN debe involucrarse fuertemente para lograr esto. Es un problema salarial pero además de reconocimiento de parte del Estado al trabajo y el aporte que hizo el trabajador a lo largo de su vida. Tanto los salarios docentes como no docentes son insuficientes y eso genera problemas de retención en el sistema.
¿Qué evaluación hace del nivel presupuestario universitario?
Siempre es insuficiente si pensamos en aumentar becas y montos, en procesos de ampliación en producción de ciencia básica a gran escala y en la mayor cantidad de líneas que se pueda. Todo eso supone aumento en las matrículas y en las plantas docentes y no docentes. Por ejemplo, el área de mantenimiento de la Universidad está desmantelada, no hay un cerrajero en el campus y hay sólo dos electricistas. Se perdieron y no se recuperaron y a la vez hubo una política de tercerización de tareas. Es necesario más presupuesto para tener mayor planta docente, aumento de dedicación exclusiva, suba salarial y crecimiento de la planta no docente.
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