Lo afirmó ayer Inés Ragni, Madre de Plaza de Mayo Filial Neuquén y Alto Valle, durante una nueva audiencia en el juicio por delitos de lesa humanidad cometidos en la región.
Terminada la feria judicial, el Tribunal Oral Federal de Neuquén retomó ayer por la mañana las audiencias en este proceso judicial con los testimonios de Inés y su marido Oscar Ragni, quienes estuvieron acompañados por gran cantidad de militantes políticos y de derechos humanos.
Con sus 86 años la madre de Plaza de Mayo aseveró que no se cansará de reclamar justicia y exigió la presencia en la sala de los imputados. Actualmente sólo asiste a las audiencias Jorge Di Pasquale, quien durante la última dictadura cívico-militar se desempeñaba como teniente coronel de Inteligencia.
Al comenzar su declaración sobre el secuestro de su hijo Oscar Ragni, quien permanece desaparecido, Inés aseguró que su sobrino Roberto Decaso fue el que “marcó su casa”.
“Él pasó y me preguntó si estaban los chicos, un rato después lo vinieron a buscar”, aseguró la mujer. Decaso era personal del servicio de Inteligencia y la testigo reclamó que lo llamen a declarar.
Cara a cara
Inés pidió a los jueces que le dejen hacer una pregunta a Di Pascuale, a quien le habló directamente para consultarle si su cara le era familiar y si estando al mando del servicio de Inteligencia del Ejército sabía si “Decaso era un alcahuete”. El presidente del Tribunal Leónidas Moldes no tardó en aclarar que el imputado no podía responder, ya que no estaba en momentos de su declaración indagatoria.
A respuesta de la abogada querellante por el Ceprodh, Natalia Hormazabal, Inés explicó que su militancia comenzó con la desaparición de su hijo y aclaró que nunca pensó que serían 38 los años caminando por las calles de Neuquén buscando a sus hijos.
“Sí él hubiera matado a alguien tenía todo el derecho de estar acá sentado como sí lo tienen los imputados. ¿Ellos los mataron? ¿Dónde están? Nosotras las madres vamos a seguir pidiendo aparición con vida”, afirmó la mujer, quien había ingresado a la sala ajustándose el pañuelo blanco sobre su cabeza.
Luego prestó testimonio Oscar Ragni, que detalló la búsqueda de su hijo en la Policía Federal y el Comando. Dijo que en todos lados las respuestas eran negativas.
Ragni relató, además, que trabajó en la cantina del Batallón por lo que conocía a varios militares a quienes también les preguntaron por el paradero de su hijo.
Dijo que se reunió con los militares Rolando Boero, con José Luis Sexton y finalmente con Farías Barrera, quien era el encargado de “dar respuestas”.
Ragni afirmó que está confirmado que su hijo estuvo secuestrado en el centro de detención La Escuelita, ya que su amigo David Lugones (quien declaró por la tarde) lo escuchó y que también otra persona que trabajaba en la cocina de apellido Torino le había dicho que el 24 de diciembre llevaron a un joven del Barrio El Progreso, que había venido hacía pocos días de La Plata, descripción que coincidía con la de Oscar.
El militante de los derechos humanos exigió a los jueces que no juzguen por homicidio. “Los desaparecidos no están muertos, están acá, están en todos lados, no hay ley que los pueda matar. No hay justicia sin verdad y la verdad está oculta”, reclamó Ragni, quien además le pidió al Tribunal que abra los expedientes para poder saber qué pasó con los 30 mil desaparecidos.
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