Sin el aliento de sus hinchas, Quilmes le ganó a Belgrano en el Centenario con gol de Turus en contra y volvió a sonreír después de cuatro partidos. Todavía piensa en la salvación el equipo de Caruso. El Pirata llegó a los seis sin ganar.
De movida, las posturas estuvieron bien de manifiesto. El local, con la pelota, tomando la iniciativa. Intentando ser lo más prolijo, con sus limitaciones, ante un visitante replegado. Tímido lo del bando cordobés, apostando a esperar y salir de contra. Llegaba el Cervecero, aunque sin estar certero en la definición. No daba la estocada final. El que sí la dio fue Turus: centro desde la derecha y, en su afán por cerrar, el defensor la tocó con su rodilla y se la clavó a un palo a Juan Carlos Olave.
Curiosamente, el mencionado tanto despertó al Pirata. Porque a partir de los 30 minutos, el partido se hizo más equilibrado. Los visitantes abandonaron su letargo y fueron decididos al ataque. Más tenue lo de Quilmes y más incisivo lo de Belgrano. Como si los papeles se hubieran intercambiado. De todas maneras, lo del team de Ricardo Zielinski fue reiterativo: es que apostó siempre a los desbordes y centros al área. Puso toda la carne al asador, pero no fue suficiente. Una de Carlos Bueno, bien tapada por Cristian Lema en un cierre, fue una de las más peligrosas. En el final, también pusieron intensidad, pero no terminó de ser suficiente.
A pesar de haber soportado momentos de zozobra, los de Caruso Lombardi aguantaron y hasta pudieron haber ampliado con un remate de Pablo Garnier, tapado magistralmente por Olave. De esta forma sellaron un gran triunfo y mantienen la fe. Aún creen. Y aunque no contaron con el aliento de su público, la voz de la esperanza estuvo
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