La Justicia Federal de Comodoro Rivadavia aguarda para hoy los informes iniciales que encargó a las fuerzas armadas con el objetivo de conocer su procedencia. También se espera la llegada de un experto de la Armada. Como anticipó este diario en su edición de ayer, el artefacto pertenecería a la Marina y dataría de fines del siglo XIX. En caso de estar activo, una vez que concluyan las pericias será trasladado a un sector seguro para hacerlo detonar.
En un sector acordonado y bajo continua vigilancia permanece el antiguo misil hallado en la zona de El Infiernillo, cuya presencia fue alertada el viernes por Diario Patagónico al Grupo Especial de Operaciones Policiales (GEOP).
El artefacto explosivo continuará en ese lugar hasta que concluyan las pericias ordenadas por la Justicia Federal de Comodoro Rivadavia para precisar su origen y bajo la responsabilidad de qué fuerza armada se encontró en algún momento. La causa quedó caratulada como infracción a la Ley Nacional 20.429, de armas y explosivos.
Hay que recordar que el sábado se celebró una reunión donde participaron autoridades de la Seccional Primera de Policía, el Grupo Especial de Operaciones Policiales, el Ejército y la Armada, es decir los organismos que habían tomado intervención en el procedimiento de seguridad desplegado el viernes.
Durante esa reunión se trabajó en los informes solicitados por el Juzgado Federal para conocer la procedencia del artefacto. Según la indagación de Diario Patagónico -tal como anticipó en exclusiva en su edición de ayer-, podría tratarse de un explosivo de la Marina, de fines del siglo XIX, ya que en 1983 se encontró en el mismo lugar un misil de similares características. La hipótesis es que habría sido lanzado por el buque “República” o el “Constitución”, que en 1878 navegaron las costas patagónicas.
ESPERAN UN EXPERTO
Según explicaron fuentes oficiales a este diario, a través de los informes –cuyos primeros resultados podrían conocerse hoy- se busca determinar si el explosivo está activo o ya fue utilizado en prácticas de carácter militar. También se aguarda para hoy la posible llegada de un experto de la Armada.
Además se notificó que por el momento no se realizará ningún plan de retiro hasta que finalice la investigación y se está evaluando la forma en que se llevará a cabo su destrucción.
De acuerdo a lo que informó el comisario inspector de la Seccional Primera de Policía, Rubén Cifuentes, “hay que destruir el artefacto pero hay que evaluar los cuadros de situación. Una bomba siempre está activa más allá de su antigüedad. Depende de cómo se la trate puede llegar a activarse”, aclaró a este diario.
El artefacto tiene un tamaño de 70 centímetros de largo, por 27 de diámetro y según informaron los integrantes del grupo GEOP excede cualquier calibre utilizado en la actualidad por el Ejército argentino, inclusive ellos hasta el momento no habían operado con ese tipo de munición.
Los vecinos de la zona en la que se encontró el misil, donde antiguamente existió un tambo, declararon que el artefacto permanece en el lugar desde hace más de 20 o 30 años y que podría haber sido dejado allí luego de que se desmanteló un viejo polvorín que se encontraba en la zona. Sin embargo, no se pudo establecer que ese depósito haya existido.
“La verdad nunca escuché sobre eso, sabía de ejercicios militares que podrían incluir disparos, pero de un polvorín nada”, afirmó el investigador Ernesto Maggiori a Diario Patagónico.
Mientras tanto, una persona que frecuenta el sector donde se halló el artefacto señaló que el mismo fue movido dentro de ese predio en más de una oportunidad e incluso los trabajadores del lugar no se habrían dado cuenta del peligro que significaba, ya que lo querían utilizar como herramienta de golpe.
Comentá la nota