Esperan que llueva para que la cosecha no se vea afectada

 Esperan que llueva para que la cosecha no se vea afectada
Lo que hasta hace poco era un problema, ahora lo sigue siendo. Aunque de manera inversa. El denominador común, el agua.
La inundación hizo que la mayoría de los lotes del partido se haya sembrado tardíamente, aunque ahora el inconveniente tiene que ver con la falta de humedad en el suelo, producto de las escasas precipitaciones.

“Hay una preocupación importante entre los productores. Muchos lotes de soja y maíz no se sembraron en fecha y ahora la falta de agua genera incertidumbre”, dijo a este diario el ex titular de la estación local del INTA, ingeniero Juan José Cavo.

Si bien es prematuro determinar en qué grado se resentirá la producción agrícola, se espera que la merma no sea significativa debido a las pérdidas económicas, fundamentalmente.

“No podemos decir todavía si se perderá mucho o poco. La realidad indica que hace falta agua. Lo más conveniente sería que empiece a llover gradualmente, lo antes posible”, advirtió el especialista.

“Hay sembradas unas 80 mil hectáreas de soja de primera y entre 20 y 30 mil de soja de segunda y maíz en el Partido de Junín”, respondió Cavo al ser consultado por la cantidad de lotes afectados.

“Queremos ser optimistas pero no podemos desconocer lo que ocurre. Vamos a ver qué pasa con el correr de los días”, consignó.

Adversidad climática

Según un informe preparado por los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA) a partir de una encuesta interna, el 2,2 por ciento del área agrícola de campos de productores CREA no se pudo sembrar con ningún cultivo como consecuencia de las inundaciones durante la primavera y principios del verano. También se verificó que el 28 por ciento de la superficie dedicada a soja se implantó tarde, con un atraso promedio de 19 días. Además, el 6,7 por ciento de los lotes implantados con la oleaginosa se perdió por adversidades climáticas.

La encuesta CREA mostró un fuerte retraso de las siembras de soja y de maíz en la campaña 2012-2013 por excesos hídricos durante septiembre, octubre y noviembre.

En la región pampeana mucha superficie sojera recién pudo sembrarse en diciembre y enero, cuando comenzó a prevalecer el tiempo seco que permitió trabajar sectores que en fechas anteriores se encontraban encharcados o anegados.

Por otro lado, en la zona NOA, las escasísimas lluvias de noviembre y diciembre, sumadas a perfiles secos, permitieron una mínima implantación en fecha óptima. En ese marco, el grueso de las tareas de siembra de soja se concretó en enero con la llegada de las precipitaciones, que continúan siendo escasas. Los productores estiman que el área sembrada sufrirá pocos recortes, pero esperan reducciones en los rendimientos por retrasos en la implantación respecto de la fecha óptima.

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