La intención del Obispado es reabrirla cuanto antes. La proximidad de las celebraciones de fin de año obliga a apurar los tiempos. El arreglo definitivo puede tardar meses.
Las autoridades del Obispado esperan la llegada de un informe técnico de la Dirección Provincial de Arquitectura para determinar cuándo podrán reabrir la Catedral, cerrada desde el sábado de manera preventiva por desprendimientos de mampostería.
"Ese informe nos va a permitir encarar lo que sería una primera etapa de trabajos, cuyo objetivo es la rápida reapertura del templo con la protección necesaria", dijo ayer a LA CAPITAL el párroco Gabriel Mestre.
A priori, la intención es que el templo esté disponible para las ordenaciones sacerdotales de la Diócesis, previstas para el viernes 12. "Es un momento importante, uno de los que más se llena la Catedral. Para esa fecha nos queda esta semana y la otra, nada más", comentó Mestre.
Si no se llega con la reapertura al 12 de diciembre, en la Diócesis se pusieron la meta de llegar antes de las fiestas para que no haya contratiempos en la celebración de la Navidad.
Lo que ya está decidido es instalar una malla de contención que brinde seguridad a los feligreses. "Habría que aprovechar para tocar toda la mampostería floja y que caiga lo que tenga que caer para que no haya más desprendimientos", explicó Mestre.
En el Obispado saben que el arreglo definitivo "podría llevar algunos meses". "Una vez que tengamos el informe técnico, trataríamos de negociar algún tipo de subsidio con el municipio y la Provincia, que se comprometieron a ayudar", recordó el párroco. Y evitó dar una cifra estimativa de lo que podría costar la reparación.
Por lo pronto, las misas se seguirán realizando en el salón de la planta baja del Obispado. Eso sí: el próximo sábado, si está lindo, la de la 41ª Marcha de la Esperanza se realizaría al aire libre, en la explanada de calle San Martín.
El obispo Antonio Marino comunicó la decisión de cerrar la Catedral el sábado pasado debido al "deterioro de los ornamentos que decoran los muros del interior del templo". A principios de esta semana, las autoridades eclesiásticas se reunieron con profesionales y funcionarios municipales y provinciales para empezar a buscar soluciones. Tanto el gobierno comunal como el bonaerense se mostraron dispuestos a brindar apoyo económico.


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