Aprobada ayer una nueva emergencia sanitaria por el polémico tema de la recolección de residuos sólidos en el distrito, es de esperar que de una vez por todas, los vecinos obtengan una solución al respecto.
Por lo pronto, varios sectores del casco céntrico de Quilmes, a escasos metros de la peatonal Rivadavia, se han formado verdaderos basurales que, nueva prórroga de la emergencia sanitaria mediante, los vecinos esperan que desaparezcan. Los contenedores, lejos de cumplir una útil misión como la que tienen, ya sea por falta de información por parte del Municipio -responsable de su recolección- y por la desidia y desinterés de los lugareños, se han transformado en minibasurales. Es más, muchas veces, los contenedores están a mitad de su capacidad o menos y sin embargo, su exterior está repleto de residuos. Esto es sin dudas un foco infeccioso tremendo y los olores son cada vez más irrespirables, a pesar de que ya se fueron los grandes calores. Los ejemplos más comunes son los de Lavalle y Alsina, San Martín y Alsina y un poco más alejados, los de Garibaldi y Paz y Videla y Paz. También hay esquinas emblemáticas en las que se depositan residuos (muchas veces son bolsas que dejan los empleados de barrido de Covelia), como la de Saavedra y San Martín (allí funciona un colegio) y la de Paso y San Martín, donde además, en más de una ocasión se vio a vecinos de la cuadra depositar sus bolsas de residuos en la esquina y no en la puerta de su casa.
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