Una mujer espera desde el momento que se dictó la sentencia judicial a su favor, en 2010, la entrega de la vivienda que hasta antes de esa fecha era un 50% de ella, y el 50% restante de su ex concubino.
La historia de Fortunata León Velázquez en la lucha por la cuota alimentaria primero, y el reconocimiento de su parte de la propiedad de la vivienda después, se inició en 1988.
La mujer contó que en aquel momento quien era su concubino, Vicente Nina, la echó de la vivienda.
Recién en 2004 ella logra elevar la disputa a la Justicia para que se reconozca la propiedad sobre el 50% de la vivienda y ella gana el juicio. Frente a los hechos, es que se decide que las costas (honorarios de abogados), quedaban a cargo de Nina. Pero al no pagarlos, el abogado de la mujer inició un juicio contra el ex concubino.
Una nueva resolución judicial sostuvo entonces que la vivienda debía ir a remate. En este la mujer compra el 50% que era de Nina, con lo cual se paga al abogado quedando ella como dueña del 100% de la vivienda.
Según lo indica la cédula parcelaria la situación se resuelve definitivamente el 7 de enero de 2010 quedando la inscripción de la propiedad a nombre de León Velázquez en febrero de ese año.
"Desde ese momento espero que me entreguen la vivienda, y no se soluciona el desalojo que debería disponerse. Yo necesito la vivienda porque también estoy muy enferma. Y con esta situación es como si me estuviera haciendo cargo de mi ex marido", dijo la mujer al hablar con Nuevo Diario.
Mientras pasa el tiempo "están haciendo un vaciamiento de la casa", dijo y, pese a que hizo las denuncias pertinentes, no recibió respuesta alguna. La resolución de esta situación se encuentra en manos del Juzgado Civil y Comercial de 8ª Nominación, a cargo de la jueza Jacqueline San Miguel de Murga.
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