La presidenta de la Fundaciòn PAPIS Lucrecia Miller dijo ayer que “ que a diferencia de lo que se cree, el suicidio es previsible y prevenible y es mucho lo que se puede hacer, sobre todo en el caso de niños, adolescentes y jóvenes".
Miller destacó que la necesidad de vencer mitos que perjudican el correcto abordaje del problema. "Es necesario hablar del suicidio, instalar el tema de la mano de especialistas y siguiendo el camino de la prevención. Se deben gestar comunidades protectoras en la familia, la escuela, entidades barriales y los distintos ámbitos de la sociedad, sólo con un trabajo conjunto se logrará el objetivo que perseguimos."Debemos saber que el suicida no busca morir sino eludir un sentimiento que no puede superar y la ayuda a tiempo puede resolver el problema que causa el dolor".
Boronat, por su parte, afirmó que “la decisión de quitarse la vida de un adolescente tiene la responsabilidad de varios adultos a su alrededor”. "Un chico no se mata porque se sacó una mala nota sino porque no encontró la contención que necesitaba, alguien que lo escuche, lo apoye y lo entienda. Es necesario que se sienta contenido".
Al hablar de los síntomas que pueden ser detectados en la familia, Boronat resaltó la detección de un cambio en el chico; preguntas sobre la muerte y el suicidio; el aislamiento, ver que deja de participar y disfrutar de cosas que antes hacía; regalar sus objetos queridos como dejándolos en custodia y por último la rabia, la bronca que es un síntoma de depresión.
Ante ello, señaló que lo más importante es poner en práctica una frase mágica: consultarle qué le pasa. El presidente del Concejo Deliberante. Dr. Matías Cánepa acordó continuar un trabajo mancomunado a fin de contrarrestar el flagelo mediante una política pública, con acciones de información y capacitación de la comunidad, puntos de partida esenciales para un abordaje efectivo del problema” .
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