Sebastián Bonelli disertó en el taller realizado por el Departamento General de Irrigación en el contexto de la presentación del Pronóstico Agua 2014.
¿Cómo se vinculan el cambio climático y la crisis hídrica que afecta a Mendoza?
En relación al cambio climático, en la zona central de Chile, en latitudes similares a las de Mendoza, existen proyecciones que indican disminuciones en las precipitaciones, entre un 10% y un 30%, y un aumento de temperaturas. Esta situación tiene incidencia en los regímenes de las escorrentías de caudales que provienen de la cordillera, tanto para el lado chileno como para el lado argentino.
¿Cómo se manifiesta esta incidencia?
En nuestro caso, en las condiciones que mencioné, el impacto se manifiesta en la disminución en los volúmenes totales disponibles en el año. Esto afecta mucho los requerimientos de demanda agrícola, que es el sector más importante en ambos lados de la cordillera, porque esta actividad tiene su trabajo más fuerte en los momentos de mayor volumen de agua disponible, con el derretimiento de la nieve en primavera y verano. Entonces, con menos escurrimiento y más temperatura, probablemente haya un déficit del recurso hídrico.
¿En qué otros aspectos afecta el cambio climático?
También influye en las zonas urbanas y su abastecimiento hídrico. En ese sentido, esta sequía es parte de lo que se puede esperar también para el futuro, por todas las condiciones antes mencionadas. Si bien históricamente, tanto Chile como Mendoza, han atravesado sequías similares, lo que hemos observado en las proyecciones de modelos climáticos, es que este fenómeno puede convertirse en algo frecuente.
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