El espacio público, inseguro para la mujer

El espacio público, inseguro para la mujer
Un relevamiento hecho por La Voz arrojó que muchas mujeres evitan salir solas a determinadas horas del día o concurrir a ciertos espacios públicos. El 83% de las encuestadas dijo sentirse insegura. Es vital que los gobiernos locales garanticen el uso de la ciudad.
Cuando se mueve por su barrio, Celia Burgos se siente insegura. El temor aparece a la noche y, especialmente, cuando va a tomar el colectivo o en el trayecto de regreso. “En el barrio hace seis meses que no hay luz en la calle y no pasa nunca el móvil policial”, cuenta.

Candelaria Oliva Escobar tiene algunas estrategias para evitar situaciones de violencia. “Trato de no caminar sola cuando está oscuro o a la mañana cuando no hay gente en el barrio”, dice. A veces lleva gas pimienta y siempre evita llevar cosas de valor en la cartera.

Al igual que Celia y Candelaria, cientos de mujeres se sumaron a una convocatoria hecha por La Voz del Interior para contar cómo experimentan la inseguridad y la violencia urbana en sus ciudades. Lo hicieron dejando sus testimonios en redes sociales y participando de una encuesta que recogió la impresión de 1.767 mujeres. Si bien sus resultados no son representativos metodológicamente, sirven para hacer una aproximación al problema de la violencia de género en el espacio público. El relevamiento arrojó que el 83 por ciento de las encuestadas se siente insegura en su ciudad, frente al 17 por ciento que no experimenta esa sensación (mirá el gráfico).

La encuesta indagó sobre las estrategias que llevan adelante las mujeres para evitar situaciones de violencia.

Los resultados muestran que el 93 por ciento toma alguna medida. El 54 por ciento dice que evita salir sola a determinadas horas del día o de la noche. Luego evitan ir a determinados espacios públicos o realizar actividades de esparcimiento (20 por ciento), vestir con cierta ropa (12 por ciento) y usar el transporte público (seis por ciento).

La arquitecta Liliana Rainero, directora de Cicsa y miembro de Red Mujer y Hábitat, indica que las mujeres, en mayor medida que los hombres, restringen el uso y disfrute de la ciudad por temor.

“Cambian sus rutinas, dejan de realizar algunas actividades, sobre todo en barrios sin buen transporte público y accesibilidad, o cambian sus recorridos para no transitar por determinados lugares o a determinadas horas. O por el contrario, arbitran estrategias tales como salir acompañadas”, advierte.

Rainero, quien también es investigadora en el Instituto de Hábitat y Vivienda de la Facultad de Arquitectura de la UNC, explica que las mujeres suman a las violencias sociales y urbanas el miedo a la violencia sexual.

Para la arquitecta, las estrategias tomadas por temor limitan la autonomía y el uso igualitario de la ciudad. “En algunos sectores encontramos que las mujeres y niñas dejaban de alfabetizarse y /o recrearse por la inseguridad para acceder a determinados sitios”, cuenta.

En la encuesta, unas 25 mujeres dijeron haber dejado de estudiar o trabajar por inseguridad.

En la calle. El 93 por ciento de las encuestadas presenció o sufrió hechos de violencia. La modalidad más mencionada son los robos, con el 45 por ciento de las respuestas. Le siguen las agresiones verbales (33 por ciento) y luego los acosos, tocamientos, abusos sexuales y ataques físicos (15 por ciento).

Paola Blanes, miembro de Cicsa y una de las ejecutoras del programa “Ciudades inclusivas y género” en Rosario, sostiene que los robos a mujeres suelen ser más violentos. “Las mujeres dicen que si sos mujer, además de robarte, te pegan. Hay un plus de violencia que tiene que ver con el hecho de ser mujer”, señala.

El relevamiento indagó sobre los lugares donde se presenciaron o sufrieron hechos violentos. El más mencionado es la calle (61 por ciento de las respuestas). Muy por detrás están la parada de colectivo (15 por ciento), el transporte público (13 por ciento) y los parques y plazas (11 por ciento).

La encuesta revela que el factor que más contribuye a la sensación de inseguridad es la ausencia de policías, elegido por el 47 por ciento de las encuestadas. Luego aparecen la iluminación insuficiente (30 por ciento), el inadecuado mantenimiento de los espacios públicos (nueve por ciento), la presencia de varones ocupando el espacio (ocho por ciento) y las paradas de transporte aisladas (seis por ciento).

Para Blanes, la demanda de policías es frecuente, pero en indagaciones más profundas surge una paradoja. “Muchas veces la Policía es un actor que también genera temor, sobre todo en los barrios. Pedir policías es la respuesta más habitual, pero no ataca la cuestión de fondo”, señala.

Desafíos. La violencia de género en el espacio público llevó a varias ciudades del mundo a implementar programas que articulan el trabajo de gobiernos y organizaciones de mujeres para buscar soluciones.

Rainero considera que los gobiernos locales tienen la responsabilidad de promover mayor seguridad. “Las causas estructurales de las violencias hacia las mujeres requieren profundos cambios culturales”, señala. Sugiere, entre otras cosas, campañas de sensibilización, educación temprana que promueva la equidad entre los géneros, más control social antes que policial y la planificación de la ciudad para favorecer la inclusión.

“El sentido de identidad y la pertenencia barrial, la accesibilidad a los servicios urbanos, el buen transporte público, el mantenimiento del espacio público, contribuyen a promover ciudades más seguras”, dice.

Taxis rosas en Medellín. La ciudad colombiana de Medellín puso en circulación “taxis rosas” exclusivos para mujeres. El municipio decidió implementarlo como respuesta al miedo a abordar el transporte público.

Vagones exclusivos. Por las numerosas denuncias de acoso sexual, los metros de Río de Janeiro, México DF, Tokio y Barcelona decidieron implementar vagones exclusivos para mujeres. La medida no impide que las mujeres viajen con los hombres, pero las pasajeras dijeron sentirse más tranquilas en los exclusivos. Destacan que pueden hacer chistes, relajarse y hasta dormir sin preocupaciones.

Propuestas para mejorar la seguridad de las mujeres

Sugerencias. La Voz pidió a las encuestadas que sugirieran medidas para que las ciudades sean más seguras. A continuación, algunas de las ideas:

Paradas. “Mayor iluminación en las paradas de los colectivos que se encuentran fuera del Centro”.

Espacios públicos que se usen. “Mejorar la iluminación, espacios públicos, plazas, parques, y fundamentalmente que el municipio abra espacios reales de participación a los vecinos a partir de centros vecinales, juntas de participación ciudadana. La seguridad se construye también desde la participación responsable en el cuidarse y cuidar al otro”; “Mejoraría la situación del espacio público con equipamiento que promueva el uso intensivo de los mismos”; “Pondría lugares de encuentro para generar flujo de gente”.

Fuerza policial. “Más iluminación y policías bien distribuidos. No todos en una esquina y en otros lugares ninguno”; “Mayor patrullaje policial especialmente en los barrios”.

Transporte. “Mejoraría la frecuencia de los colectivos urbanos, como por ejemplo del corredor celeste y azul”.

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