La galería de Arte Contemporáneo Farrarons Fenoglio es una ventana a la creatividad de artistas regionales y nacionales. DeBariloche la recorrió y conversó con su creadora.
La galería está al final del nuevo paseo de compras, Paseo Catedral, lo que le otorga incluso una dimensión simbólica acaso impensada. La combinatoria que va de la tarjeta de crédito al arte puro y honesto es una invitación no debe demerecerse. Está compuesta por 4 salas amplias que se distribuyen en 3 pisos y que dinamizan el recorrido.
"Soy una artista visual y siempre he hecho exposiciones, siempre he interactuado con mis colegas y además me gusta comparar el arte. También he armado nuestras con otros artistas. La galería es producto de esos vínculos. Hace tres años que tenía el proyecto. El espacio se dio gracias a mi madre y ahora quiero que los artistas puedan aprovecharlo", explica Emilia quien sirve de guía espiritual a los que desconocen aun las posibilidades del arte contemporáneo.
"El arte contemporáneo te mueve, te provoca, este lugar es una manera de que la gente se acerque a él", explica la joven emprendedora.
Durante el año se realizarán en la galería talleres, charlas y encuentros con la intensión de ofrecer distintas perspectivas del arte tanto al público en general como al artista que quiera profundizar en temas que le sirvan de herramientas intelectuales. De hecho, este sábado a las 11,30 la destacada artista Ruth Viegener ofrecerá una charla en el lugar.
Cada tres o cuatro meses la serie de trabajos en exposición serán reemplazados por otros. "Vamos a mostrar artistas locales y regionales y siempre habrá algún invitado", propone Emilia.
A la actual muestra, curada por Daniel Fischer, la integran 7 artistas de reconocida trayectoria: Monica Girón, Ruth Viegener, Teresa Pereda, Tadeo Muleiro, Pablo Bernasconi, Emilia Farrarons Fenoglio y Mercedes Schamber.
Cada obra introduce al corazón de su creador. Dios de su creación en sus orígenes. Está la nariz enorme y definitiva de Bernasconi, la mirada intervenida, predispuesta sobre lo cotidiano como un iris en expansión aunque abrazado al iris primero de Farrarons Fenoglio, los pájaros de formas mitológicas y lenguaje críptico de Muleiro, las heroínas de la historia repasadas por Viegener que parecen pedir a gritos el silencio del espectador pero también el arribo de un grupo de skaters y sus aerosoles; y está también, en el aire, una forma, una presencia invisible pero real que representa la construcción del deseo. Es la galería, el cuadro final que lo contiene todo y conserva sus puertas abiertas. Pasen y vean.
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