La planta de reciclado de residuos de San Francisco de Bellocq está ubicada junto a la ruta 73, a unos mil metros de la planta urbana, en dirección a Orense.
Comenzó sus actividades con seis empleados y ahora son veinte los que se desempeñan de lunes a sábados en dos horarios, de 6 a 12 y de 13 a 19. El delegado municipal Gerardo Chedrese señala, en una recorrida por el lugar con este diario, que "tenemos a cargo la recolección de residuos de Claromecó, Orense y San Francisco de Bellocq. Contamos con dos choferes y la gente que va en los camiones recolectando las bolsas también es de la localidad". La recolección se realiza tres veces por semana, mientras que el mes próximo ya concurrirán a Claromecó todos los días e intensificarán la presencia en Balneario Orense.
Cambios
Con la intervención de personal municipal, se incorporó un nuevo tinglado de 12 por 25 metros. Allí se está instalando la estructura para una cinta transportadora que se ubicará en una mayor altura, como parte de un sistema más higiénico y que brindará mayores comodidades a los trabajadores.
Chedrese comenta que "en este momento llevamos algún camión por semana a Tres Arroyos, porque no damos abasto. En verano la idea es tener la ampliación parcialmente terminada, lo que nos daría mayor capacidad de procesamiento".
Pone de manifiesto que con mano de obra propia los costos se reducen de manera importante, por la posibilidad de construir distintos componentes sin depender de cotizaciones que resultan muy elevadas. "El intendente Sánchez así lo decidió como una manera de cuidar mejor los recursos -sostiene-. Nos llevó un poco más de tiempo, se hicieron algunos cambios sobre la marcha. La cinta a pleno va a hacer posible trabajar con 16 personas, mientras que la que dispusimos hasta el momento sólo permite incluir a seis o siete".
Según destaca el delegado, el sistema será más simple, reducirá el esfuerzo físico y se dispondrá de un ambiente amplio, mejor iluminado y ventilado. Anticipa que "el galpón actual va a quedar como depósito y prensa de cartones y plásticos. Habrá una sala, sanitarios y otros espacios para el personal.
Vamos a separar, alejar y diferenciar bien los lugares donde por ejemplo la gente se está cambiando o descansando, del sector donde se procesan los residuos".
La obra se concreta con parte de los 4.500.000 pesos que la Nación aportará al distrito para avanzar hacia el reciclado. "Se hizo una prueba piloto en estos primeros seis años y con la nueva estructura se hará una segunda prueba -afirma-. El intendente quiere trasladar esta experiencia a Tres Arroyos en una planta mucho más importante, en mayor escala".
El trabajo
En el ingreso al predio, un espacio limitado por tres paredes está destinado a los vecinos que llegan especialmente para dejar chatarra, elementos en desuso y otros desperdicios. A la derecha de la entrada, donde se ubicara en el pasado el basural a cielo abierto, cada tanto se concreta la quema de ramas.
Para acceder a la planta hay que recorrer un camino de tierra de unos cien
metros de extensión. Los residuos domiciliarios son dejados allí por los camiones recolectores. Se inicia de esta manera el proceso de cargado a mano en una mesa; dos empleados, uno de cada lado, cortan y abren las bolsas, parar tirar luego el contenido sobre la cinta transportadora. En distintos puestos van separando el vidrio, el cartón, el papel, las latitas de aluminio, las botellas, la hojalata; las pilas son colocadas en bidones y se guardan en un depósito. Chedrese explica que "todo la separación se realiza manualmente. Los diferentes colores de pets se ponen en distintas bolsas y se hacen fardos, al igual que con el cartón, que es preseleccionado antes de que llegue a la cinta. Lo recuperado se vende al que mejor paga".
Un 20 por ciento de los residuos, de acuerdo a lo que estima el funcionario, no tiene recupero y "por ahora hay que quemarlos". Menciona entre ellos a "los pañales, los envases de pasta dental, algún vasito de yogur, las bolsas de nylon sucias". Junto a las instalaciones que se están anexando a la planta, se dispuso preparar una cava para poner en práctica -una vez colocada la membrana- el relleno sanitario y ubicar los desperdicios que no se pueden reciclar.
Los volúmenes de basura crecieron y los datos así lo demuestran. "Antes juntábamos un camión en invierno en Claromecó los días de recolección y ahora estamos juntando dos; en enero, se llenan cinco o seis camiones, cuando hay ocupación máxima. Se genera más descartable, más cartón y botellas", enumera.
Perspectivas
Hay vida en el pueblo. La aporta su gente en el jardín, la escuela primaria y en la secundaria que, como anexo de un servicio educativo de Orense, permite que los adolescentes no deban viajar para ir a clases. También en otras entidades, como la biblioteca que está celebrando sus 20 años o el club Recreativo Echegoyen que concentra las pasiones futboleras, por citar algunos casos.
El delegado observa que la inauguración de un barrio de 26 viviendas del Plan Federal impidió la emigración de más familias. "Acomodaron su casa, tienen un trabajo. Es una obra que nos ayudó bastante", dice y agrega que un servicio esencial que ha sido muy bien recibido por los vecinos es el gas, que "ha mejorado las condiciones para los grupos familiares y reduce los costos".
Antes de despedirse, en el cierre de la entrevista, hace referencia a la granja ecológica y la define como "un emprendimiento muy lindo. Federico y Laura están ayudando a los chicos de la escuela y a los adolescentes, no está mal la computadora, pero a veces se despegan de la naturaleza. Es un trabajo muy positivo".
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