El oficialismo confía en su mayoría para superar una eventual moción de censura.
Ante los drásticos resultados de las elecciones del domingo pasado, una catástrofe para los socialistas, el Partido Popular planteó ayer a José Luis Rodríguez Zapatero someterse a una cuestión de confianza ante el parlamento. Los socialistas perdieron por una diferencia de 10% con el PP y una caída de dos millones de votos. Es el peor resultado desde que se produjo la transición democrática después de la muerte del dictador Francisco Franco, en noviembre de 1975.
Los socialistas respondieron de inmediato que “si el PP quiere acabar con el gobierno que presente una moción de censura”, indicó el portavoz socialista parlamentario, José Antonio Alonso. Añadió que el PSOE cuenta con apoyo suficiente para seguir con la tarea parlamentaria.
Alonso se refiere al pacto entre los socialistas y el Partido Nacionalista Vasco, que le permite a Zapatero contar con una mayoría hasta las elecciones generales que deben celebrarse en marzo de 2004.
Pero, esta situación se complicó cuando el vocero en el Congreso de los nacionalistas vascos, Josu Erkoreka, dijo que no descarta pedir elecciones anticipadas. Añadió que las elecciones han “deslegitimado” a Zapatero así como al titular de Euskadi, Patxi Lóopez.
Por otra parte, el diputado Gaspar Llamazares, de Izquierda Unida, señaló que hay que preguntarse “si es conveniente agotar la legislatura”.
Lo más significativo fue el comentario de Guillermo Fernández Vara, presidente socialista de Extremadura, que perdió la mayoría ante el PP pero podría gobernar aliado con Izquierda Unida.
“Si yo estuviera en la piel del presidente del gobierno me plantearía adelantar las elecciones”, sostuvo Fernández Vara. Muchos dirigentes socialistas regionales están convencidos de que la debacle del domingo pasado se produjo por la gestión del gobierno de Zapatero y no por errores del PSOE en las regiones autónomas que controlaba o los municipios.
El presidente de la comunidad autónoma vasca, Patxi López, ha viajado a Madrid para transmitir la decisión de la dirección socialista local de que este sábado el Comité Federal del PSOE convoque a un congreso extraordinario que deberá elegir un nuevo secretario general, cargo que ahora ejerce Zapatero. De esta manera, esta personalidad, cuyo favorito es el vicepresidente Alfredo Pérez Rubalcaba, tendría los mejores apoyos para que se pueda negociar con otros candidatos para que no se presenten a las elecciones primarias del partido que deben consagrar al sucesor de Zapatero. El presidente del Ejecutivo anunció el 2 de abril pasado que no se presentará como cabeza de lista en las elecciones generales. Patxi López añadió que “el proceso de primarias no es suficiente y el congreso deberá reconducir el rumbo socialista”.
En cuanto a las propuestas sobre la cuestión de confianza, planteada por el PP, o la moción de censura, que los socialistas piden al PP que presente, la Constitución prevé ambos mecanismos . En el primer caso, el presidente del gobierno puede plantear a los diputados que le otorguen su confianza sobre su programa o sobre una declaración de política general por simple mayoría de votos. Si los legisladores niegan su confianza, el presidente del gobierno deberá dimitir y se procederá a su reemplazo.
El Congreso puede exigir la responsabilidad política mediante la adopción, por mayoría absoluta, de la moción de censura, que deberá ser propuesta por la décima parte de los diputados y tiene que incluir un candidato a la presidencia del gobierno. En caso de ser aprobada, el gobierno tiene que presentar su renuncia y el candidato incluido en la moción de censura será investido jefe de gobierno.
“Veremos quién vota a Rajoy”, señaló el vocero socialista.
Con 154 diputados (el PSOE tiene 169), el PP nunca se ha arriesgado a presentar una moción de censura porque no está seguro de conseguir suficiente votos para la mayoría de los tres tercios de la Cámara.

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