Escuelas vulnerables: en lo que va del año robaron dos por semana

Entre enero y setiembre más de 70 establecimientos escolares sufrieron robos. El número supera al del mismo período del año anterior. En algunos centros educativos robaron hasta cinco veces. En los últimos cuatro años no se esclareció ningún caso.
Ni una, ni dos, ni tres. A la Escuela Media Número 16, de 66 y 153, en Los Hornos, le robaron cuatro veces en lo que va del año. El robo más importante se produjo el 17 de junio. Ese día, los intrusos, que entraron en horas de la noche por ventanas que dan a uno de los patios, se llevaron más de 100 netbooks, servidores y monitores. El valor de lo robado superó los 100.000 pesos. Los robos se repetirían el 26 de agosto, el 2 y el 16 de setiembre y entre el material sustraído se contarían más netbooks, computadoras de escritorio y pen-drives. Después de esos hechos delictivos, en la escuela número 16, conocida en el barrio como “escuela túnel”, por la forma en que los chicos ingresan -a través de un pasillo de chapas, ya que está en obra- todos se sienten expuestos. A tal punto que, según padres y docentes, “cuando se repuso el servidor para las computadoras, cada fin de semana algún profesor o directivo lo pone en el baúl del auto y se lo lleva a su casa hasta el lunes. Es la única manera de que no se lo vuelvan a robar”. En la escuela número 76 de Tolosa (527 y 16) la reiteración de robos también impactó con fuerza en la vida cotidiana de docentes y alumnos, aunque de una manera distinta. Después de sufrir cuatro en el 2013, todos a través de las ventanas que dan a un terreno aledaño al establecimiento, se decidió tapiar esas aberturas, junto a una salida de emergencia que daba a la biblioteca. “Todo esto nos produce una gran sensación de impotencia. Es deprimente trabajar en un lugar que antes estaba iluminado y ventilado y ahora está tapiado para evitar los robos”, dice Lorena Santos, profesora de Informática. Los casos de las escuelas 16 y 76 resultan más preocupantes si se considera que están muy lejos de representan hechos aislados. Al contrario: se enmarcan en un incremento de los robos a escuelas en la Región. Según un informe elaborado por el Consejo Escolar de La Plata, en los primeros meses del año se registraron 70 actos vandálicos en escuelas platenses. La abrumadora mayoría, incluyó robos. “Si bien estos hechos se enmarcan en una situación de inseguridad general, es cierto que hay un estado de desamparo de los edificios escolares. El número de robos y actos vandálicos es creciente y los que se van registrando en el curso de este año superan a los que se produjeron en el mismo período del año anterior”, indicó a este diario Alberto Darhanpé, presidente del Consejo Escolar de La Plata. El informe elaborado por ese organismo (ver página 4) detalla “los episodios de robo y vandalismo más significativos” ocurridos en el distrito entre enero y setiembre de este año. Y reconoce que hay más, pero no se denuncian. Una de las razones por la que esto sucede también está destacada especialmente en el informe: ninguno de los robos y actos vandálicos registrados en las escuelas en los últimos cuatro años fue esclarecido. Mientras tanto, sólo en la última semana se produjeron cuatro robos a establecimientos educativos: dos en las escuelas número 58 y 54 y otros dos en un mismo establecimiento: la primaria número 62, del barrio Altos de San Lorenzo, donde robaron dos veces en menos de 24 horas. La seguidilla de hechos delictivos favorece que, en una recorrida por algunos de los establecimientos afectados, suenen con frecuencia dos palabras en boca de padres y docentes: impotencia y vulnerabilidad. Aunque muchas escuelas disponen de alarmas -mayoritariamente compradas por las cooperadoras o por el Concejo Escolar- no sólo sufrieron robos igual, sino que les robaron varias veces, “Está demostrado que ninguno de los métodos de seguridad disponibles hoy en los centros educativos evitan el vandalismo y las sustracciones. La mayoría de las escuelas que han sido víctimas del delito dentro del actual periodo cuentan con alarmas y otros elementos de prevención, como rejas, alambres de seguridad, fotocélulas con censor de movimiento, pasadores y trancas de seguridad”, destaca Darhanpé. La ola de robos a escuelas lleva a que se tomen medidas tan extremas como la de emparedar ventanas por las que entran una y otra vez, los autores de los hechos, “Como un rasgo de impotencia frente a los reiterados episodios delictivos, algunos directivos han solicitado la clausura definitiva de puertas y ventanas por las que se ha detectado el ingreso de intrusos. Tal es el caso de la Escuela Primaria número 76 y la Escuela Secundaria número 54 de la localidad de Tolosa”, dice el informe del organismo. “El estado hoy no está brindando ninguna medida de seguridad a las escuelas. Y la cantidad de robos creció en los últimos tiempos a medida que la escuela empezó a incorporar elementos de valor, como netbooks y servidores de Internet. Esa incorporación debió ir acompañada de alguna medida de seguridad para proteger el material”, consideró por su parte el consejero escolar Francisco Gorchs. Según el informe del Consejo Escolar: los robos reconocen patrones comunes en materia de modos de ingreso, pero también en lo que tiene que ver con el objeto del robo: “apuntan al kiosco, a colectas de dinero realizadas y debidamente resguardadas, equipamiento recientemente adquirido y con ciertos rasgos de selección que sólo pueden realizarse con información e inteligencia previa”, dice Darhanpé. El informe del Consejo apunta, además, contra la escasa respuesta policial: “Se han realizado innumerables reuniones con los distintos niveles de las autoridades policiales, para solicitarles mayor presencia en las zonas donde las instituciones educativas son más vulnerables al delito, sin que hasta el momento se hayan observado acciones conducentes para evitarlos. Un dato alarmante e incontrastable en ese sentido, es que a pesar de la falta de profesionalidad de los malhechores en los últimos cuatro años las fuerzas de seguridad no han esclarecido ningún hecho, con la consecuente imposibilidad de recuperar los materiales sustraídos”. En tanto, el subsecretario de Educación de la Provincia, Néstor Ribet indicó que “el problema preocupa a toda la comunidad educativa, aunque ocurriese en un solo establecimiento escolar. Hoy la mayoría de las escuelas tienen alarmas y otros mecanismos de defensa, como rejas, que resultan insuficientes por sí solos para evitar los robos. Es por eso que se está trabajando también con las comunidades escolares para lograr un fuerte compromiso de padres, alumnos y docentes y de toda la sociedad en el cuidado de los establecimientos escolares”.

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