Escuelas Sociales:“No deben ser el umbral de las desigualdades sociales”

La educación social persigue como eje fundamental la incorporación del sujeto a la sociedad, su participación en los hechos y circunstancias que lo rodea.

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Que sea la propia persona la que participe de su destino involucrándose en cada situación que forme parte del desarrollo de la sociedad. Este es el fin que persiguen los docentes de la Escuela Social 9 de Julio y de la Escuela Bicentenario, ubicadas en las zonas sur y norte de la ciudad capital, fueron creadas con fines de inclusión de niños y jóvenes de zonas marginales.

En el caso de la Escuela Social 9 de julio, que fue la propulsora del proyecto “Escuela Social Urbano Marginales” institucionalizado por el gremio docente Suteca, atiende a más de 30 niños con edades que oscilan entre los 6 y los 16 años, diariamente, desde el año 2006. En la misma se dictan diferentes talleres entre los que se encuentran actividades culturales que nuclean títeres, el taller de murales “aventura a la imaginación”, talleres de lectura y música de tango y folclore, además de alfarería, huertas, y el taller de periodismo barrial, denominado “palabras para nosotros. “El objetivo de estos talleres es el de promover un espacio de la lectoescritura, el cuidado del medio ambiente, el rescate de valores y la participación social; a través de ellos se crea un espacio adecuado como alternativa transformadora de la realidad , que permite que los chicos participen y sean parte de la sociedad, persiguiendo el objetivo de sociabilizar al sujeto . A la escuelita 9 de Julio, como la denominan afectuosamente docentes y alumnos, asisten también niños no escolarizados, que no saben leer ni escribir; para ello se realiza la atención a niños con necesidades educativas especiales, hay una docente especializada en este tipo de problemáticas, que atiende diariamente a estos niños. “Con los niños no escolarizados y con un grado mayor de vulnerabilidad social, por su condición marginal y el contexto en el que vive. Es importante la relación con la familia; es importante el incentivo de los padres”, sostuvo Celia Lencina, a cargo de la coordinación de la escuela Social 9 de Julio. Además, agregó que “en la escuela se lo incentiva con las diferentes ofertas pedagógicas, necesita una atención bastante especial de forma personalizada; otro recurso que se implementa es el deporte, ya que según afirman los docentes es la contracara de la violencia, por ello se dictan también clases de Educación Física”

Si bien las escuelas sociales no pueden acreditar el conocimiento, trabajan como complemento de la escuela formal, aun no cuentan con el aval del ministerio de Educación de la provincia pero se trabaja en red con otras instituciones para fortalecer la propuesta pedagógica, el trabajo en red se realiza con la Cooperativa Cachalaueca, la escuela Clara Janet Amstrong por medio de la carrera de la Tecnicatura Superior en Educación Social, se realizan pasantías de prácticas de intervención comunitaria.

La práctica de educación social fue institucionalizada este año por el ministerio de Educación de la provincia, y cuenta con el aval del Gobierno nacional en cuanto al aporte a través de planes educativos nacionales. El proyecto se sociabilizó con la realización de congresos de educación social, que se llevaron a cabo en la Capital y en el interior provincial, en departamentos como Belén, Santa María y Tinogasta. La idea es que el proyecto se extienda a los departamentos del interior provincial, según informó Celia Lencina.

El docente social debe ser consciente de que trabaja en otro contexto según declaró la docente: “Se debe tener vocación, el niño necesita que estemos bien, que le mostremos cariño deben ser contenidos ellos nos tienen que ver bien a nosotros, necesitan amor cariño y respeto. Muchas veces están solo y no tienen la figura de autoridad que necesitan” concluyó.

Las escuelas sociales Norte y Sur son las únicas en la provincia que trabajan siguiendo los parámetros de la educación popular, siguiendo una premisa. “Las escuelas no deben ser el umbral de las desigualdades sociales”. Trabajan en un contexto de pobreza y desocupación, que genera a los ciudadanos de segunda, a los que se les quitó el derecho y la oportunidad de educarse. En la provincia no hay antecedentes de escuelas que trabajen con esta experiencia.

Murales

La importancia en la creación de murales radica en la participación activa de jóvenes para desarrollar en su zona un impacto estético, que ayude a desarrollar su autoestima y a tomar conciencia sobre la importancia de la presencia de este modo de expresión publica. El mural es realizado por los niños y adolescentes que asisten a la escuela. Este año los niños y jóvenes se inclinaron por la temática de cuidado del medio ambiente, instaurando un mensaje de no arrojar basura en los barrios aledaños, incitando a los vecinos a que saquen la basura en los horarios en que pasa el camión recolector.

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