Ayer la ciudad estaba a oscuras. Los negocios cerrados, los que estaban abiertos esperaban en la vereda con gesto resignado, pensando cuando terminaría el calvario, sobre todo aquellos que tienen heladeras, productos alimenticios y cosas definitivamente afectadas por el apagón.
Pero hubo un detalle que marcó a las claras cierto problema que aqueja a la sociedad, y habla de las prioridades, la asignación de valores y da un poco de temor sobre el futuro: las escuelas estaban a oscuras, sin clases, eran grandes espacios vacíos. Simultáneamente, un casino de la ciudad estaba abierto y funcionando. Las miles de lucecitas de colores restallaban prometiendo premios y fortunas instantáneas. Los ruiditos electrónicos colmaban el espacio. La gente seguía jugando como si nada, algunos repetían sus rituales místicos frente a las pantallas: las tocan, las acarician, murmuran cosas en un idioma ininteligible.
Es muy raro que mientras las escuelas están cerradas un casino esté abierto, devela que algo está muy mal. El argumento puede ser muy simple: esa empresa tiene un generador que alimente su funcionamiento aunque afuera arda troya, el problema es que una escuela no lo tenga, que a nadie se le ocurra prestárselo, porque no hay duda de que la educación es más importante que la timba, o sí?
La recorrida incluyó a los centros de salud. En el caso del Hospital Schestakow, el funcionamiento era normal, y pudo saberse que por los propios generadores tiene una autonomía de 72 horas continuas de servicio. El casino que está en las proximidades del centro de salud si estaba cerrado.
Volvió la energía al anochecer
Prácticamente todos los vecinos del departamento contaban con electricidad al final del jueves, cuando desde la planta de rebaje comenzaron a habilitar el fluído hacia los diferentes sectores de la población.
Al cierre de esta edición, unos 45 mil vecinos según los cálculos del presidente del EPRE, Elián Japaz, habían sido afectados por un apagón masivo que paralizó casi todas las actividades de la jornada laboral.
Desde la planta la gerenta técnica Martha Molinari informó que no hubo daño a los tres transformadores con que cuentan y que gracias a la contención de la sala donde se produjo el incidente y la rápida acción de los operarios que intervinieron con extintores, no hubo que lamentar mayores consecuencias.
El regreso de la electricidad y por ende la luz a la ciudad evitó que desde el área de Seguridad se activara un operativo más férreo para proteger a los ciudadanos y a los comercios y edificios. Las autoridades del Edemsa, empresa concesionaria de la provisión de fluído eléctrico, y los funcionarios de EPRE, comenzarán desde mañana las evaluaciones del caso para determinar lo ocurrido y las responsabilidades que competen.
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