Las escuelas de Das Neves: Se cayó el cielo raso de una escuela que fue reinagurada hace 3 días y hirió a una alumna

Una gravísima situación se vivió dentro de un remodelado establecimiento escolar que fue reinaugurado por la Ministro de Educación Mirta Romero el pasado lunes cuando se reanudaron las clases tras el receso de invierno.
Se trata de la Escuela 53 del barrio Comercio de Trelew, la cual fue cerrada durante 45 días para ser refaccionada e intervenida por el Ministerio de Infraestructura, tras haberse detectado en ella serias fallas edilicias.

Los padres de los niños que concurren a esta escuela comenzaron una cruzada que duró varias semanas para poder dar con otro edificio donde los chicos pudieran estudiar mientras se realizaban los arreglos, e incluso denunciaron falencias en la obra que se estaba realizando, la cual no se condecía con las graves fallas que el edificio presentaba.

Entre otras cosas los tutores señalaban con preocupación que al momento del cierre, las columnas principales de la escuela se estaban rajando y separando del techo, e incluso el aula de quinto grado que da a la calle Cambrin, tuvo que ser desalojada y los chicos reubicados por los pedazos de mampostería que caían por las rajaduras existentes.

Pese a todo la obra continuó supuestamente en manos de expertos y finalmente el pasado lunes se reinauguró el edificio con presencia de autoridades del Ministerio, entre ellas la titular de la cartera de Educación, además de docentes, padres y alumnos que tomaron parte de un promocionado acto que contó con cobertura de la prensa local.

Sin embargo a tres días de ese evento, el pasado miércoles se desató un accidente que pudo haber terminado en tragedia, desprendiéndose parte de la contrucción y cayendo sobre una niña que sufrió graves heridas.

Grave accidente

El hecho sucedió cerca de las cinco de la tarde al terminar el turno, cuando una alumna de sexto grado recibió un tremendo impacto en la cabeza cuando se cayó de un depósito de gimnasia un panel completo de yeso del techo, dejándola semiinconsciente y causando conmoción en toda la Escuela.

El panel, de un metro por un metro veinte, se partió al medio literalmente contra la cabeza de la niña de 11 años que había concurrido junto al maestro de gimnasia y a sus compañeras a guardar los elementos usados en la clase. Cuando la alumna se disponía a salir del depósito un trozo del techo literalmente se derrumbo encima de ella. Según el relato realizado por compañeras en el colegio, cuando salieron del salón, ubicado también al sector de la escuela que da a la calle Cambrin, escucharon el golpe seco y al darse vuelta vieron a la niña de rodillas y con los brazos extendidos cayendo al suelo.

El hecho se registró en momentos en que terminaba el turno tarde y en medio de la salida de los otros chicos de las aulas, por lo que la niña fue auxiliada en el momento al parecer solo por sus compañeras, quienes la llevaron a la Dirección desde donde se dio aviso a la familia y se llamó la ambulancia.

La niña permaneció internada desde el miércoles y hasta el pasado sábado en el que regresó a su casa tras intensos estudios realizados en un sanatorio privado de la ciudad de Trelew, donde fue visitada el jueves 28 por la Ministro Mirta Romero y por el subsecretario Gustavo Castán.

Obras incompletas

En la escuela el tema causó gran conmoción entre padres y docentes que habían solicitado que el sector donde sucedió el accidente fuera contemplado dentro de la obra, aunque al parecer la arquitecta a cargo del proyecto de remodelación, consideró que el sector estaba en condiciones, y no se habrían realizado refacciones allí.

Según la información recabada por El Diario, la niña aún no ha vuelto a clases ya que debe continuar con las atenciones para recuperarse de este golpe, del cual al parecer según relatan, habría sufrido una conmoción tal que perdió por completa la memoria de lo sucedido.

A pesar de las responsabilidades que claramente recaen sobre quienes evaluaron las refacciones que debían realizarse para que el colegio quedara en condiciones, fuentes allegadas al establecimiento dejaron entrever que se buscaba “sancionar o culpar” a la vicedirectora que estaba a cargo en ese turno y al profesor de gimnasia, que a simple vista poco habrían tenido que ver con lo fortuito de este accidente.

El panel que golpeó a la niña es un panel de yeso de un metro de ancho por un metro veinte de largo, el que se desprendió del techo inexplicablemente, aunque fuentes escolares señalan que no es la primera vez que un panel cae, ya que se registró un accidente anterior similar con una portera.

En la escuela trabajó supuestamente una empresa, de la cual nunca se oficializaron precisiones ni certezas acerca de la experiencia y calidad de servicios a la comunidad educativa. Un dato expone que en la primera etapa de la obra había denuncias que solo cuatro albañiles se hacían presentes en la escuela con unas pocas herramientas, lo que generó dudas en los padres sobre la solidez de los trabajos que se realizaban. Las malas experiencias posteriores expondrían que algo de razón hubo en los permanentes reclamos de los padres

¿Quién controla y habilita las obras escolares?

A pesar del tremendo accidente que podría haber terminado en tragedia, la escuela siguió funcionando tanto el viernes como ayer, las clases no se suspendieron ni se realizó una evaluación del edificio. El hecho trajo a la memoria el no tan lejano caso ocurrido en Puerto Madryn cuando literalmente se derrumbó el gabinete de ciencias en la Escuela 728. Suceso que no terminó en tragedia simplemente porque ocurrió en época de receso escolar y a pocos días de haber albergado a cientos de chicos en época de exámenes.

Estas y otras alarmas en edificios públicos donde podríamos citar serias averías en construcciones recién terminadas, peligros de derrumbe en el hospital de Trelew, etc dejan pensando sobre la calidad de la obra pública, que además de ser altamente costosa a las arcas públicas parece no ser del todo bien controlada.

En el caso de la Escuela 53 de Trelew, cabe destacar que el edificio tiene más de veinte años, y ha sufrido numerosos inconvenientes tanto de filtraciones de agua como los ocasionados por las obras de pluviales que mantuvieron abierta en profundidad la calle Cambrin durante muchos meses, lo que presumiblemente fue debilitando los cimientos de la escuela sobre todo para el sector que da a esa calle, que fue el más afectado por roturas y rajaduras.

Lamentablemente al parecer las evaluaciones que fueron realizadas por Servicios Públicos para llevar adelante las refacciones que se hicieron en la escuela no fueron suficientes y los controles posteriores para ver que las obras hayan sido las necesarias, tampoco.

La pregunta inmediata tras haberse conocido este accidente, que al parecer las autoridades ministeriales se empeñaron en evitar que trascendiera es ¿quién controla las obras, sobre todo las escolares, una vez que finalizan? Teniendo en cuenta que son chicos quienes van a estar dentro de estos edificios, ¿quién se encarga de velar por el correcto cumplimiento del plan de trabajo de las empresas que prestan servicios para el Estado?

La duda queda en el aire sobre todo teniendo en cuenta que tan solo tres días transcurrieron desde que se “reinauguró” el establecimiento hasta que sucedió este accidente que por poco no termina en una tragedia.

La comunidad educativa toda se movilizó durante varias semanas, sobre todo los padres, precisamente para lograr que las obras se llevaran a cabo y que se pudiera evitar un mal mayor, ante las fisuras y rajaduras que a la vista tenía el edificio escolar. Toda esta prevención fue aparentemente en vano cuando tras la vuelta a clases luego del receso invernal se registró este accidente. Muchos padres se preguntaron entonces si el poco tiempo que ellos alertaban que le fue dedicado a la obra fue suficiente para hacer todos los arreglos necesarios o si se hicieron solo “parches” que ahora comienzan a descubrirse de la peor forma.

Los trabajos de mejora realizados incluyeron el arreglo de las paredes y techo de las aulas, la reparación integral de la cocina, la colocación del cerco perimetral, la construcción y mejoramiento del mini playón deportivo en donde se instaló un arco e iluminación, el mejoramiento de la biblioteca, del escenario, la construcción de una rampa de acceso y la pintura integral del edificio, tanto interior como exterior. La comunidad educativa quiere saber quien se responsabiliza ahora por la calidad de estos trabajos, quien firma el final de obra y quien responderá por la seguridad de educandos y educadores que deben convivir en ese espacio. Veremos si hay respuestas concretas además de declamaciones de escenario.

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