María Ramona Ovando regreso hace unos días de Buenos Aires, donde ante más de 500 personas, en su mayoría mujeres, se presentó un libro con su vida, escrito por la Comisión de Género del Movimiento Socialista de los Trabajadores. El libro, titulado “María Ovando, una lucha por justicia”, será presentado la semana que viene en Posadas.
A sus 37 años, la protagonista de uno de los casos más polémicos del año pasado, comenzará la escuela. María es analfabeta porque de niña no tuvo oportunidad de asistir a clases. Luego fue entregada a un hombre, siendo víctima de violencia de género.
Ovando tiene 12 hijos. Los más pequeños todavía no han regresado junto a ella tras el conflicto por la muerte de su hija Carolina (3). Todavía persiste la lucha por recuperarlos, pero se hizo justicia tras declararla inocente, ya que Ovando fue víctima del abandono de Estado.
Refiriéndose a su actualidad, María Ovando dijo “Estoy contenta por tener casa, voy a la escuela con tres de mis hijos y estoy trabajando. Me levanto a las 5, llego al trabajo a las 6 hasta las 11 y también tengo un horno para hacer pan que les vendo a mis vecinos. Además todos los viernes visito a mis hijos menores en Mado y en Esperanza”, contó.
EL PASADO DE MARÍA OVANDO
María Ovando se encuentra en libertad desde diciembre de 2012, tras ser declarada inocente del delito de abandono de persona seguido de muerte, según dictaminó el Tribunal Penal 1 de Eldorado, luego de haber estado presa desde marzo de 2011 a causa de la muerte por desnutrición de su pequeña hija Carolina (3).
Luego de que su historia trascendiera a los medios nacionales, por opiniones encontradas y acusaciones precipitadas, logró la libertad dispuesta por los jueces a pesar de los argumentos del fiscal Federico Rodríguez, quien había pedido una pena de cinco años de prisión.
Una vez libre, María Ovando, una mujer que desde pequeña sufrió pobreza, explotación, violencia y abandono de Estado, sólo pensaba en encontrarse con sus otros hijos.
María es analfabeta, vivía en condiciones de vulnerabilidad junto a sus 12 hijos indocumentados, era golpeada por su marido y picaba piedras en una cantera municipal para sobrevivir. Pero actualmente, tras el compromiso de diputados que se comprometieron por la causa, lucha por una mejor calidad de vida junto a sus hijos.
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