Una escuela solidaria construyó dos viviendas para familias carenciadas y humildes

La loable iniciativa es por parte de los docentes y alumnos de la escuela de Comercio y la comunidad religiosa Josefinos de Murialdo.

La comunidad de Rosario de la Frontera es un pueblo solidario y lo demuestra cada ves que una de sus familias atraviesa una situación social difícil de sobrellevar. Lo demostró a lo largo de su historia como comunidad. En esta oportunidad, la Escuela de Comercio Nº 5009 Nuestra Señora del Rosario, junto a sus alumnos, docentes y la comunidad religiosa, Josefinos de Murialdo, ayudaron a levantar dos casitas prefabricadas con techo de chapa y base de cemento y block.Una conformada por un joven matrimonio: Rubén Lizárraga y Romina Romano junto a sus cinco hermanitos y el hijo de 11 meses del matrimonio.La otra casita fue para don Simeón Paz, de 88 años, un anciano que fue desalojado hace poco de la vivienda que habitaba junto a su hermano Francisco de 75 años."Esta iniciativa surgió por sugerencia de un sacerdote de la comunidad religiosa Josefinos de Murialdo, Padre Pablo Cestorano realizada a un grupo de alumnos y alumnas de la Institución que habían asistido a la misa ofrecida por una compañera fallecida", manifestó a El Tribuno la directora de la escuela de Comercio Nº 5009, profesora, Graciela Mariana Zoloaga Martínez.Fue así que el equipo directivo recepcionó tal motivación y desde el mes de noviembre se realizaron diferentes actividades para reunir los fondos necesarios.

Primera etapaEl pasado sábado 27 de diciembre se concretó la primera etapa de la construcción de las dos casas prefabricadas. "Se sumaron a este esfuerzo la colaboración de particulares y comerciantes de Rosario de la Frontera, quienes aportaron los áridos, el cemento y los bloques para la construcción de las bases de las viviendas", explicó la directora del establecimiento educacional.Es de resaltar que la actividad de la institución escolar comenzó mucho antes de haberse producido el desalojo de los abuelos Paz, hecho acaecido el 9 de diciembre cuando efectivos de la Policía y la Jueza de Paz se hicieron presentes en el domicilio de Manzana 16, Casa 5, entre las calles Guachipas y Metan del barrio Ramón Abdala, para hacer efectiva una orden de desalojo dispuesta por la Dra. Olga Zulema Sapag, Juez de 1º Instancia en lo Civil y Comercial del Distrito Sur Metán.En tal sentido, la profesora Zoloaga Martínez dijo que "la situación de ambas familias se priorizaron pensando en los que dijo el Papa Francisco: Niños y ancianos construyen el futuro de los Pueblos'.

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