La escuela incluye a niños con necesidades educativas especiales

Los chicos tienen un bajo rendimiento escolar por falta de atención, impulsividad e hiperactividad. La experiencia piloto se inició en 2010 por tres años. Padres destacan que ven avances en el aprendizaje de sus hijos.
Gabriel tiene 8 años de edad y está repitiendo primero. El otro día, sus padres Romina y Daniel, lo vieron escribir por primera vez. Se emocionaron hasta las lágrimas.

Juan, de 7, va a segundo año y ahora ya se queda quieto, charla menos y presta atención a la maestra cada vez por lapsos más largos. Erica, su mamá, habló de la felicidad enorme que siente con su marido ante los logros mínimos de su hijo en la escuela.

En cada establecimiento escolar de Salta, según estimaciones porque no hay estadísticas oficiales, entre uno y dos niños tiene necesidades educativas especiales derivadas de Desórdenes de Déficit Atencional (ADD), Desórdenes de Déficit Atencional e Hiperactividad (ADHD) y Síndrome de Asperger (trastornos generalizados del desarrollo de alto funcionamiento).

En 2010 se puso en marcha un trabajo especial con 40 alumnos de siete escuelas públicas de la Capital diagnosticados con estas particularidades. Son chicos, de entre 5 y 14 años, con problemas en el rendimiento escolar por falta de atención, impulsividad e hiperactividad.

En la escuela María del Rosario de San Nicolás, de Ampliación Bancario, Patricia Jaúregui, es la maestra especial que realiza el apoyo de integración, por ejemplo, con Haydeé Ferro, la docente de segundo año a cargo de dos niñitos con desórdenes de déficit atencional.

Patricia es el nexo entre los chicos, la maestra de grado, la familia y la institución. Está de lunes a viernes en la escuela, una característica que diferencia al proyecto de inclusión escolar de los gabinetes psicopedagógicos, donde la psicopedagoga está solo un día a la semana.

Para Haydeé el comienzo fue difícil. “Estaba nerviosa porque no sabía cómo trabajar con estos niños que demandan una atención especial, no sabía qué hacer ante distintas situaciones. Pero con la ayuda de Patricia, las capacitaciones y los materiales fui aprendiendo”, manifestó Ferro.

La docente ejemplificó: “Es el segundo año que soy maestra de Joaquín (8). Antes eran muy complicadas las clases con él, era inmanejable. Ahora presta atención, muestra ganas de estudiar y además logró integrarse al grupo. Sus compañeros lo ayudan y se preocupan por él”.

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