El edificio de la escuela 16, una de las más antiguas de nuestra ciudad, debería tener un servicio permanente de mantenimiento, puesto que continúa con las mismas cañerías, sanitarios e instalaciones eléctricas desde su inauguración.
A medida que han ido surgiendo problemas, luego de mucho acudir a quienes deben repararla, se ha ido logrando, en pocas oportunidades, que sean atendidos esos problemas.
En este caso, se van sumando deterioros que preocupan al personal y a niños que asisten a ella todos los días. La pequeña cocina donde todos preparan el desayuno y merienda, posee una sola canilla, de la que cae hace meses, un chorro incesante de agua caliente las 24 horas, lo que pronto logrará que en poco tiempo más, de no ser solucionado esto, se termine fundiendo el termotanque.
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